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Los drones se suman este año al servicio de salvamento en las playas de Cantabria

La temporada de playas ha arrancado el pasado fin de semana con más de 200 socorristas, 21 embarcaciones y 14 ambulancias a pie de playa. Todos los arenales dispondrán de desfibriladores, un total de 56, para su uso inmediato en caso de parada cardiaca.

Todos estos equipos contarán con el apoyo y coordinación del personal del Centro de Atención de Emergencias 112 y de la Dirección General de Interior del Gobierno de Cantabria, entre el que se incluye el helicóptero y el equipo de rescate en el medio acuático. También apoyarán los trabajos de rescate los bomberos de los parques autonómicos y municipales. Como novedad, los servicios de salvamento contarán también "con un equipo de drones".

La inversión de la Consejería de Presidencia para apoyar a los ayuntamientos en la prestación del servicio de salvamento y socorrismo asciende este año a los 600.000 euros, un 10 por ciento más (50.000 euros) que la partida del año anterior ofrecer de la ciudadanía un dispositivo más fuerte y eficiente que mejore la prevención de los accidentes y la capacidad de respuesta integral en contextos de emergencia.

En total, 17 municipios se han repartido las subvenciones autonómicas, siendo Santander el que mayor aportación recibe con 83.631 euros, un 15 por ciento más que en 2020.

Le siguen Noja (57.544 euros), Castro Urdiales y Ribamontán al Mar (54.475 euros), San Vicente de la Barquera (49.872 euros), Laredo (49.104 euros) y Piélagos (43.734 euros), Arnuero (39.897 euros), Suances (36.828 euros), Santoña (35.294 euros), Comillas (28.388 euros), Valdáliga (17.647 euros), Santa Cruz de Bezana (16.879 euros), Bareyo (13.043 euros), Miengo (11.508 euros) y Marina de Cudeyo y Camargo (3.836 euros).

La campaña de socorrismo se extenderá entre el 1 de junio y el 30 de septiembre y reforzará la información preventiva a través de unos paneles informativos unificados en todos los municipios. Además, los puestos de socorro deberán estar perfectamente localizados e indicarán el horario el horario de presencia de los socorristas.

Los bañistas obtendrán información sobre el estado del mar por medio de las habituales banderas (roja, amarilla y verde), cuyo tamaño se ha modificado para mejorar su visibilidad. Por otro lado, se deberán limitar claramente las zonas reservadas al baño y las áreas habilitadas para deportes náuticos como el surf, con el fin de evitar accidentes.

Otra de las novedades de la orden autonómica es la fijación de un calendario perpetuo para que, con independencia del periodo de vigilancia en las playas, en este caso del 1 de junio al 30 de septiembre, ninguna de ellas se quede sin servicio en días inmediatos a esas fechas que caigan en fin de semana, cuando se produce una mayor afluencia de personas.

A todo ello se unen las medidas añadidas de seguridad establecidas como consecuencia de la pandemia (uso obligatorio de la mascarilla excepto para el baño, hacer deporte o tomar el sol, siempre y cuando exista distancia de seguridad) y velar por la salud tanto de los ciudadanos como de los servicios de socorrismo y emergencias.