Condenados a pagar 100.000 euros por una rampa de garaje demasiado inclinada

Compró una vivienda unifamiliar con garaje donde meter el coche es toda una odisea. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Castro Urdiales ha condenado a una promotora y al arquitecto redactor del proyecto a pagar 100.000 euros a un vecino por la excesiva pendiente de la rampa de acceso al estacionamiento, «que no cumple con la normativa» y obliga a hacer «penosas» maniobras para entrar y salir. Esta cantidad sufragaría las obras para ganar dos parcelas en el jardín, además de una indemnización por daños y perjuicios.

La sentencia, que no es firme -ya se ha anunciado el recurso de apelación- considera probado que el fallo viene de origen. El proyecto tuvo en cuenta unas cotas de los viales circundantes «que no se corresponden con la realidad», ya que en lugar del Plan Parcial aprobado para la zona se manejó «un mero borrador». El resultado es una rampa realizada en dos tramos con pendientes del 35,98% y 31% que además tiene una arqueta. Todo ello «dificulta enormemente el acceso» y el propietario tiene que dejar su coche a la intemperie, con lo que la promotora «incumple sus obligaciones».

Exceso de «pericia»

El arquitecto alegó que los planos que le proporcionó la empresa fueron modificados posteriormente. Sin embargo, el juez recuerda que es su obligación conocer el Plan Parcial como norma urbanística. Cree que se actuó con premura «para adelantar el final de las obras», ya que «las viviendas estaban finalizadas cuando comenzó la construcción de los viales». Al afectado le ofrecieron como alternativa que entrara al garaje a través de la rampa que comparte con la vivienda adosada en diagonal, con una pendiente del 17,88%. Algo que requiere «gran pericia» y «excede las exigencias de habilidad para un conductor medio», en opinión de la perito.

La solución más viable es habilitar dos plazas de aparcamiento en el jardín y ganar los metros cuadrados del garaje original en el trastero, unas obras valoradas en 15.819 euros. A eso se añade la indemnización por daños y perjuicios que reclamaban los abogados Alfredo Ortega y Álvaro Crespo. Se basan en que cualquier solución resulta «gravosa» para el propietario, porque «o pierde el garaje o pierde el jardín, o presumiendo que adquiriera una especial destreza el acceso al garaje se produciría en condiciones penosas».

 

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