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Begoña Goikoetxea afirma que Castro tiene un 'tesoro musical'

La Agrupación Coral Santa María de Castro Urdiales, además de ser la decana de la ciudad, consiguió su internacionalidad a raíz de varias giras efectuadas a Alemania, Italia y Francia, habiendo actuado, además, en gran parte de las regiones españolas, haciéndolo siempre como embajadora diplomática de las excelencias de su ciudad y manteniendo la tradición musical que la ha caracterizado a través de la historia. Su directora, Begoña Goikoetxea Biguri, residente en Santander, ha conseguido elevarla a las cotas más altas de su historia.

La importancia de la directora de esa formación es tal, que constantemente es invitada a certámenes y actos socioculturales que se celebran a lo largo y ancho de la geografía hispana. De ahí que Begoña Goikoetxea, reflexione sobre “su” Coral, a lo largo de la siguiente entrevista:

PREGUNTA.- ¿Recuerda cuándo se hizo cargo de la Coral?

RESPUESTA.- Suelo decir que fue ayer, pero realmente se van a cumplir los 14 años; eso sí, tengo la misma ilusión que el primer día y, además, no tengo tanto miedo, me explico, el primer día tenía mucho miedo, no en cuanto a las personas sino al partido que podría sacar de ellas; ahora como ya sé lo que puedo hacer ya estoy más tranquila, no tengo aquel miedo pero sí, insisto, la misma ilusión.

P.- ¿Con qué se encontró?

R.- Pues con un coro ni mejor ni peor pero que, simplemente, no era el mío. Ahora, por ejemplo, cuando ensayamos resulta muy curioso que, ni para ellos ni para mí, no todos los días son iguales, no sabría decir el porqué. Se pueda dar la circunstancia de que una canción, supongamos, está destartalada, pues la ensayamos, la cantamos y está muy mal, entonces tengo que decir no, se repite y ya se hace a mi gusto, algo que me parece muy importante, ya no tengo que decir esto está bien, a mí me gusta, ya nos conocemos.

P.- Y ahora ¿qué tiene?

R.- Ahora tengo un coro que lo puedo considerar mío, aunque, como ocurre en todos los casos, no están bien todas las cuerdas; ahora, por ejemplo, cuento con una buena cuerda de barítonos, de contraltos y de sopranos, sin embargo, estamos escasos de tenores, pero, eso sí, hacen lo que yo quiero y como mujer me gusta mandar; creo que siempre debe haber una persona que sienta la música en global y hacer de ellos mi instrumentos para conseguir hacer la música que yo siento, nos siempre sale pero a veces sí.

P.- Del uno al diez ¿qué clasificación le otorgaría a la Coral Santa María?

R.- Se supone que tengo que ser sincera a la hora de responder; pero primero debemos partir de la base que no somos un coro de profesionales y, claro, estamos a años luz de coros profesionales, de los que veo y escucho muchos a través de televisión y radio, sobre todos americanos, y me encantaría interpretar ese tipo de música, pero insisto, nosotros somos un coro de aficionados y en estas circunstancias hay que entenderlo, yo diría que estamos en un 8,5 de puntuación sobre diez.

P.- A la hora de preparar una nueva obra ¿podemos saber cual es la mayor dificultad?

R.- Esa dificultad la sabemos todos los que dirigimos un coro de aficionados; en este caso siempre recurro al mismo ejemplo para explicarlo, es decir; sería igual que un grupo de personas que hablan y entienden únicamente el idioma español quisieran representar una obra de teatro en chino y, además el director es chino y para colmo tienen que hacer reír o llorar; entonces se tiene que aprender un párrafo en chino y además que la gente entienda lo que están diciendo y que sienta lo que dices, es exactamente igual. En fin, es muy costoso, mejor diría laborioso.

Ilusión como el primer día.

P.- Esa ilusión que dice tener como el primer día que llegó, ¿tiene caducidad?

R.- Espero y deseo que no, nunca se me ha pasado por la imaginación, es la verdad; yo vengo a ensayar desde Santander y únicamente falto los días que me lo impide la climatología adversa, me pongo muy nerviosa ante el volante, y cuando ello ocurre no me encuentro nada bien moralmente. Tampoco he pensado nunca que no me gustaría ensayar, porque a los cinco minutos de empezar soy una persona distinta, se me olvidan todos los problemas por muchos que sean y lo mismo les ocurre a los demás. Así, podemos decir que ensayando los miembros de la coral estamos en nuestra salsa.

P.- ¿A qué altura musical considera que se encuentra Castro Urdiales actualmente?

R.- Debemos partir de la base de que cuenta con una tradición musical muy considerable y, además, tiene un tesoro musical impresionante que muy pocos pueblos lo tienen. Yo siempre digo lo mismo y es verdad, tiene actualmente a Valentín López de Barrera, insisto, un verdadero tesoro y lo tiene muy poco valorado, es sabedor de infinidad de canciones ancestrales de Castro, las mima y las tiene perfectamente recopiladas, ordenadas y archivadas. Yo, la verdad, es que procuro cuidar mucho la música tradicional castreña, pero también hay que abrirse a otras músicas, siempre debemos tener muy en cuenta que la música no tiene colores ni fronteras afortunadamente y se puede hacer cualquier tipo. Por lo demás, siempre hay que esperar a que se mejore y nosotros también. Entonces, ante este panorama, ¿cómo está actualmente la música en Castro? Mi obligación sincera es decir que hay que mejorar, siempre hay que trabajar en ese sentido.

P.- ¿Cómo se mejoraría según su criterio?

R.- Yo nada o muy poco puedo hacer por ello, lo único que está en mis manos es ensayar todos los días, que mi ensayo sea bueno y para ellos también. Yo considero que esa tarea le compete a la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Castro porque, en este caso concreto, es la que tiene en su mano los instrumentos necesarios para que todo se lleve a cabo satisfactoriamente.

P.- Esta mejoría ¿podría pasar por la creación de una Escolanía?

R.- Es muy difícil conseguir una agrupación de este tipo, ¡qué más quisiéramos nosotros que tener varias escolanías, una, por ejemplo, el Coro Los Templarios y otra la Coral Santa María.

Extraído de: elalerta.com