Costas triturará las piedras de La Arena y regenerará con ellas una playa de Castro

Evitar que La Arena se transforme en un pedregal se ha convertido en objetivo común para el Ayuntamiento de Zierbena y la Demarcación de Costas. El pasado año, en plena temporada de baños, la playa de la Margen Izquierda, la más concurrida del litoral vizcaíno con casi un millón de bañistas por campaña, quedó atravesada por una especie de pasillo empedrado que avanzaba a lo largo de su kilómetro de superficie para malestar de vecinos y usuarios.


Pero la particular plaga que soporta desde hace casi cuatro años La Arena tiene los días contados. Costas estudia trasladar y triturar las miles de piedras expulsadas por el mar para después verter el material resultante en una playa cántabra. Todo apunta a que será la de Ostende, en Castro Urdiales, una cala artificial de reciente creación que en los últimos años ha perdido buena parte de la gravilla que la cubre como consecuencia de los temporales. Se respetaría así la Ley 22/1988 de 28 de julio de Costas, que en su artículo 63 establece que «quedarán prohibidas las extracciones de áridos para la construcción, salvo para la creación y regeneración de playas».

Este es el acuerdo al que han llegado el organismo dependiente del Gobierno central y el Consistorio galipo después de varias reuniones. Se trata de acabar de una vez por todas con un problema que se agrava en función de la bravura del oleaje y del movimiento de la arena, dejando en muchas ocasiones al descubierto un inmenso manto de rocas, trozos de cemento y hormigón.

Retirada inmediata

Ahora, los pedruscos esperan amontonados en la parte este del litoral, en Zierbena, entre el conocido como 'muro de Mariví' y el antiguo vivero. Técnicos de Costas efectúan ya las pruebas necesarias para llevar a cabo la operación, previsiblemente en otoño. Se estima que habrá que recoger y machacar alrededor de 5.000 metros cúbicos de guijarros para liberar la orilla de estos molestos invasores, que han llegado a distorsionar la imagen de este castigado arenal.

La zona de El Corral, Vareadero y la playa de rocas de El Astrón fueron las primeras en sufrir la avalancha de pedruscos. Y una vez desbordadas, el mar se vio obligado a buscar otro lugar donde 'escupirlas' que, inevitablemente, fueron a parar a La Arena. «Queremos impedir por todos los medios que las piedras conquisten la playa como ocurrió la temporada pasada», señaló el alcalde de Zierbena, Marce Elorza.

Por eso, mientras Costas prepara su intervención, el Consistorio ha conseguido la autorización para retirar los cantos que vayan emergiendo y almacenarlos en la parte derecha de la playa. «Es un tema prioritario. Por eso los hondartzainas van a hacer un férreo control de su llegada para apartarlas desde el 'minuto uno' y que los bañistas puedan disfrutar plenamente y sin molestias», explicó el regidor.

Pero este fenómeno no es exclusivo del arenal vizcaíno. De hecho, se registra a lo largo de toda la cornisa cantábrica. Según indicó un portavoz de Costas, el régimen de temporales de los dos últimos años ha impedido que las playas recuperen los volúmenes de arena normales en verano. Aún así son muchos los que piensan que las piedras proceden de los rellenos que el Puerto utilizó en la construcción del dique de Punta Lucero, procedentes de la cantera situada justo al lado. Y es que un simple vistazo sirve para distinguir los pedruscos naturales de los que no lo son.

Parcheos

Mientras el organismo competente buscaba solución al problema, el Ayuntamiento de Zierbena se ha limitado a ejecutar algún que otro 'parcheo' para aliviar la situación. Primero trasladó las rocas a Kobaron y después intentó deshacerse de ellas, pero Costas advirtió de que el material no podía salir del dominio, por lo que finalmente se arrinconaron a un lado del arenal a la espera de una decisión que parece que ya se ha producido.

Las dos acciones emprendidas para frenar el avance de los peñascos le han supuesto al Consistorio un desembolso de más de 6.000 euros. Pese a ello, Marce Elorza avanzó que no escatimará esfuerzos para que los visitantes puedan disfrutar «al cien por cien» de La Arena. «Los usuarios no entran en si es responsabilidad de Costas o nuestra que las piedras sigan ahí y es lógico. Sólo quieren disfrutar de su playa como han hecho siempre y por eso actuaremos cada vez que sea necesario», aseguró.


 

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