miércoles. 28.02.2024

La responsable del área de Educación y Cultura en el Consistorio castreño, Concepción Carranza Ortiz, señaló ayer, a raíz de la visita girada el día anterior a la ciudad, por la consejera de Educación, Rosa Eva Díaz Tezanos, que «la consejera no me invitó nunca, pero si me entero que viene suelo acudir, porque entiendo que la comunidad escolar y el alumnado no tienen la culpa de la forma de actuar de la Consejería o de su responsable».

Señaló, en tono, en cierto modo irónico, que «me gustaría enviar una carta abierta a todos y cada uno de los directores de los centros escolares locales, de los que recibimos muchísimas solicitudes de ayuda por escrito y que, además, nos llegan con el membrete de la Consejería de Educación, cuando el 90% son de su incumbencia y que nosotros resolvemos al cien por ciento, insisto, se las voy a enviar para que no se tomen la molestia de dirigir peticiones a un organismo que no existe para la Consejería de Educación ». No obstante, la concejala añadió que «seguramente» no lo hará, «porque los perjudicados van a ser los niños».

Respecto a las declaraciones de la consejera respecto a la cooperación del Ayuntamiento, dijo que «me parece muy bien que haya alabado la colaboración que está prestando este Ayuntamiento en los centros educativos, pero eso me lo tenía que haber dicho a mí personalmente, por lo que no me queda más remedio que ignorar lo que ha dicho y no podía negar». La concejala de Educación y Cultura de Castro Urdiales, Concepción Carranza, opinó también ayer que «puede haber tiros » para escolarizar a los niños en las tres aulas de dos años que tendrá el nuevo colegio de Santa Catalina.

La concejala castreña de Educación y Cultura ha puntualizado que se «alegra» de que el centro vaya a contar con tres aulas para niños de dos años. No obstante, ha añadido que «a ver dónde meten a los más de cuatrocientos niños que hay en Castro con dos años de edad». «Puede haber tiros para conseguir una plaza», ha apostillado.

Extraído de: elalerta.com

Malestar por la visita ‘sin avisar’ de Díaz Tezanos