viernes. 19.04.2024

Carmen Rodríguez Rivero, vocal del Partido Popular en la Junta Vencinal de Oriñón, es una de las más fieles defensoras de los derechos de los habitantes de esta pedanía castreña, que sufre una situación de abandono y dejadez, según expresa a través de la siguiente entrevista, en la que destaca su “malestar y preocupación” por la que atraviesa actualmente la localidad. Los vecinos “pagamos los impuestos como cualquier otro vecino de Castro Urdiales, pero no tenemos ni los servicios mínimos a los que tenemos derecho”, asegura. Por poner un ejemplo, no hay un medio de transporte directo para poder acudir al Centro de Salud de Guriezo.

PREGUNTA.- Cómo se traduce esa intranquilidad actual?

RESPUESTA.- Son muchos los problemas existentes actualmente y que no sé, ni siquiera hay intención para resolverlos por parte del alcalde pedáneo Guzmán Miranda. Eso sí, en una reciente reunión que mantuvimos en el Ayuntamiento de Castro con el alcalde Fernando Muguruza, a petición mía, lo único que se le ocurrió decir que por qué había sido citado si lo que allí se trataba ya había sido puesto sobre la mesa en las reuniones de la Junta Vecinal y de las que yo tenía que estar enterada; naturalmente que sí estoy enterada, pero de lo que se dice y se trata en las reuniones de la Junta, luego no se hace absolutamente nada y las cosas están paralizadas”.

P.- ¿Cómo está el asunto del mercadillo de los domingos?

R.- Sin duda es uno de los problemas actuales más latente, no existe orden ni concierto, los puestos autorizados oficialmente son 45 y pasan de los 60 los que se instalan, por tanto son clandestinos, ilegales, pero nadie pone remedio a ello; por otro lado, no se cumple el horario, cada usuario levanta el puesto cuando lo cree conveniente a sus intereses, lo que perjudica la limpieza ya que los operarios no pueden actuar normalmente. Tampoco tenemos el debido apoyo por parte de la Policía Local de Castro, que estando presente no toma las medidas pertinentes para evitar estos casos o no recibe las órdenes oportunas para llevarlas a efecto. También padecemos el aparcamiento de vehículos en las salidas de fincas, que impiden el libre tránsito a sus propietarios y tampoco hay quien ponga remedio a esto. Sinceramente, el mercadillo dominguero es un caos.

P.- ¿Qué pasa con la circulación interior en el pueblo?

R.- Es otro de los caballos de batalla, toda esa circulación se canaliza por el centro del casco urbano y llega a colapsarse prácticamente; si a ello añadimos el pésimo estado de las calzadas, con baches enormes, socavones que causan miedo, cuando llueve y pasa algún vehículo los peatones reciben las correspondientes duchas de agua enlodada; carecemos de semáforos, y la salida hacia Castro y Sonabia se hace peligrosísima debido a que los vehículos que provienen de Castro o de Santander bajan a velocidades increíbles y asomar la delantera de vehículo para salir del pueblo es un peligro latente; con lo fácil que es colocar una señalar que facilite esta maniobra. Y no digamos nada de la marquesina de la parada del autobús, llena de pintadas, los cristales rotos, en fin, una calamidad. Porque los olores nauseabundos que emite cada dos por tres son insoportables. Sin olvidar que el autobús del servicio urbano de viajeros, hay domingos que no ha podido subir a Sonabia porque los vehículos están aparcados a ambos lados de la calzada e impiden su paso, teniendo los viajeros que esperar al siguiente viaje, entre 2 y 2,5 horas aproximadamente.

P.- En cuanto al servicio de agua potable ¿qué?

R.- Esto es plato aparte; como se sabe hay muchos domicilios y fincas que carecen de contador de agua. Pues bien, a diario se ven mangueras regando los jardines y lavando vehículos y no pagan el agua, mientras que los poseedores de contadores tenemos que pagar todo, el agua que consumimos y la que ellos consumen sin ningún miramiento en muchísimas ocasiones; los que tenemos contadores pagamos el agua y el saneamiento sin tener este último.

P.- ¿Qué ocurre con el ganado?

R.- Pues que hace dos años tuvimos vacas incontroladas en el pueblo, eso sí, lo denuncié al alcalde de Castro, Fernando Muguruza, quien solucionó el problema. Hace un mes han vuelto a aparecer aunque de momento pastan en una finca privada, pero antes de que ocurra nuevamente, alguien tiene que tomar las precauciones correspondientes. Siempre que he llamado a la veterinaria de Castro, eso sí, ha acudido inmediatamente y ha solucionado el problema, pero no podemos estar siempre denunciando, hay que prevenir de una vez por todas y evitar estas situaciones.

P.- ¿Qué perspectivas de futuro ve en Oriñón?

R.- Debemos partir de la base que pagamos impuestos como los propios ciudadanos de Castro y, en cambio, carecemos de cosas fundamentales para el desarrollo normal de nuestras vidas, carecemos de conexión suficiente, mediante autobús, con Castro ciudad: uno cada dos horas; necesitamos un medio de comunicación que nos traslade una vez a la semana al consultorio médico de Guriezo aprovechando uno de los viajes Oriñón-Castro que entre en Guriezo y que nos recoja a la vuelta. Necesitamos que nos limpien las dunas que se encuentran impresentables actualmente; no nos han colocado la famosa pasarela en la playa para que puedan acceder al arenal las personas con discapacidad; carecemos de duchas y de servicios químicos en la playa, aunque el alcalde, Guzmán Miranda, nos ha dicho que “resultan muy caros”; bien se podrían pagar exigiendo una cuota por parada a los vehículos que acceden al pueblo como ocurre en otros lugares, como en Castro con la OCA. En fin, poniendo un mínimo de voluntad se podrían solucionar muchos, por no decir todos, los problemas que tenemos actualmente.

Extraído de: elalerta.com

Pagamos los impuestos como vecinos de Castro y no tenemos ni servicios mínimos