martes. 25.06.2024

Una de las pocas cesteras supervivientes que desarrolló sus trabajos en los muelles del puerto castreño, en aquellos años 40 tan difíciles, es Marichu Vitoria Hierro, quien recuerda que «en aquellos años entraban diariamente en nuestro puerto, al ser uno de los más seguros de todo el litoral más cercano, varias decenas de barcos de cerco con sus cubiertas llenas de pescado, entonces las mujeres bajábamos las cestas primero en carros y años después en camiones –posteriormente fueron sustituidas por cajas de madera y descargábamos la pesca, era un trabajo muy costoso debido a que cada cesta contenía 30-32 kilos de pescado, es decir, 250 cestas suponían 8.000 kilos, descargábamos la pesca del barco y luego la cargábamos en los carros o camiones pero, además, íbamos detrás de los vehículos hasta las fábricas de conservas para la descarga, así todos los días que entraba pescado en el puerto».

Marichu Vitoria, también fue, pasados los años mozos, una extraordinaria redera, a la que era muy frecuente verla en los muelles adobando las redes con una maestría excelente y su buen humor era una de las características más peculiares en ella. Ahora, después de los años, es una de las voces que componen el Coro Femenino de la Casa del Mar, dirigido por Valentín López de Barreda.

Extraído de: elalerta.com

Emotivo recuerdo a las cesteras del puerto castreño