domingo. 27.11.2022

De las 22.785 personas que componen el censo electoral de Castro

Urdiales, más de 8.000 son vizcaínas. Conscientes del notable peso que

los 'nuevos castreños' más numerosos del municipio tendrán en los

comicios de este domingo, todos los partidos políticos les han dedicado

algún guiño en sus programas. La inmensa mayoría trata de conseguir su

apoyo mediante la promesa de una mejora de los servicios sanitarios y

educativos, a fin de que estos nuevos residentes no tengan que

desplazarse al País Vasco para visitar al médico o escolarizar a sus

hijos. Les ofrecen una ciudad plenamente autosuficiente.
Desde 1996, el padrón castreño ha ido sumando vecinos naturales de

Vizcaya, Álava y Guipúzcoa hasta rebasar los 10.800. La gran mayoría ha

escogido esta localidad costera como lugar de residencia por motivos

económicos, familiares o políticos. Las viviendas son más asequibles y

la proximidad geográfica entre ambas comunidades permite hacer uso del

municipio como ciudad dormitorio. Aún así, se calcula que el censo sólo

refleja la mitad de los 'nuevos castreños' de origen vasco, ya que

muchos se resisten a empadronarse. No quieren perder los privilegios

que la sanidad y el sistema educativo vasco ofrecen.

Candidatos vizcaínos

La

creciente presencia vizcaína en la localidad se ha dejado sentir

también en las propias listas electorales. Ningún partido lleva menos

de tres candidatos naturales del territorio vecino, y las hay que están

compuestas básicamente por ellos, como es el caso del Conceju Cántabru

-cabeza de lista incluida- o el Grupo de Trabajo.

A sabiendas de

que el deficiente servicio sanitario del municipio es uno de los

factores que más dificulta la calidad de vida y que supone un freno

para los empadronamientos, uno de los puntos comunes en los programas

es la puesta en marcha del segundo centro de salud -e incluso de un

tercero- y la construcción de un hospital.

Muchos padres

vizcaínos no se censan porque se ven obligados a cruzar la frontera

para escolarizar a sus hijos. Las cinco colegios, el par de institutos

y las dos guarderías municipales no dan de sí para los casi 60.000

habitantes 'reales' que soporta Castro. Así, otra de las promesas más

repetidas es la ampliación de la red municipal de escuelas públicas.

Sobre todo, en lo que a guarderías se refiere.

Si hace años los

fuedos vizcaínos por excelencia fueron Ostende y Urdiales, hoy lo es el

barrio de Cotolino. Muchos de los residentes en la zona son parejas

jóvenes con niños pequeños que reclaman centros educativos de 0 a 3

años y más aparcamientos. Sabedores de esta circunstancia, la mayoría

de los candidatos han acudido allí a ofrecer mítines en compañía de

políticos vascos.

Otro guiño casi calcado entre todos los grupos

políticos hace referencia al transporte. Y es que un buen número de

vizcaínos se desplazan a diario al territorio vecino para ir a

trabajar. Las propuestas van desde implantar un autobús lanzadera a

Muskiz y otro que enlace con el metro de Portugalete hasta un tren a

Bilbao.

Extraído de: elcorreodigital.com

Los partidos de Castro se vuelcan con los 8.000 electores vizcaínos