lunes. 04.03.2024

Ha pasado más de un año desde que el Grupo de Trabajo de Castro Urdiales -colectivo de la ciudad que se presentó como candidato a la Alcaldía durante las pasadas elecciones municipales- denunciara la mala calidad del agua suministrada a los castreños. Por aquel entonces, aseguraban que la materia orgánica contenida en el agua de los ríos castreños, mezclada con el cloro de la depuración, podía generar trihalometanos, una sustancia que se asocia a varias enfermedades.

Pues bien, después de que desde el Ayuntamiento «se nos acusara de crear alarma injustificada» y de que la Consejería de Medio Ambiente «desmintiera rotundamente nuestra denuncia», unos análisis facilitados por el propio Ejecutivo regional confirmaron que «sí había trihalometanos en el agua suministrada a Castro. Y además, estábamos en el limite permitido de otros elementos como el aluminio y el cloro».

A lo largo de este último año, el Grupo de Trabajo ha realizado un seguimiento de los cursos de los ríos y ha encargado analíticas completas de la calidad del agua que se capta para abastecer a los habitantes de Castro ciudad, Mioño, Lusa, parte de Sámano, Allendelagua, Cerdigo e Islares. Según este colectivo, el problema de la calidad de agua se da en primavera y verano. «El caudal de los ríos desciende y se convierten en auténticas cloacas», denuncian.

El vicepresidente de la asociación, Ignacio Arroyuelos, cuestionó que tanto el alcalde de Castro como el Gobierno regional hayan mentido durante años al decir que en verano «nos abastecíamos directamente del Juncal (Guriezo)». Como explicación, Arroyuelos dijo que el agua se vierte a la subestación de Trebuesto y de allí, por un estrecho canal, sale al río Agüera donde se mezcla con las propias aguas de este río y recorre cinco kilómetros arrastrando una gran parte de vertidos fecales de Guriezo, «donde 17 de sus 24 barrios no están conectados a la red de saneamiento».

Analíticas

Pero el problema no acaba aquí, ya que desde este colectivo señalan que ese agua se potabiliza con «una potabilizadora indicada para agua de manantiales», con lo que no cumple su verdadera función.

Como apoyo a estas declaraciones, Arroyuelos mostró una analítica del río Agüera en la que se indica que la potabilizadora de Guriezo realiza un tratamiento físico simple y una desinfección con cloro. Tras esos análisis han concluído que el número de coliformes (microorganismos indicadores de contaminación fecal) es «260 veces por encima de lo permitido».

Por otro lado, el colectivo castreño ha observado anomalías en el agua de la captación de Mioño que se potabilizada en la depuradora de Castro (de la que se consume durante el resto del año).

Aseguran que esta potabilizadora «no tiene balsa de mezclas para realizar con garantía los tratamientos y tiene un decantador diseñado para materiales pesados, lo que dificulta todavía más el proceso». Con analíticas sobre la mesa, concluyen que «muchos parámetros sobrepasan de nuevo lo permitido por la Ley, y otros están al límite». «El río Cabrera, en Mioño, es un río moribundo, una cloaca», apuntan.

Extraído de: eldiariomontanes.es

El Grupo de Trabajo denuncia «la mala calidad del agua» que llega a los hogares