domingo. 04.12.2022

A. L. Erquicia nació en Castro Urdiales (16/11/1988), donde reside actualmente junto a sus padres y su hermano Carlos. Esta estudiante de Ciencias Políticas (2º curso) se inició en el atletismo por «tradición familiar. Con mi padre y mi hermano atletas, yo estaba abocada a ello». Empezó a correr en las pistas cuando tenía ocho años y durante mucho tiempo lo hizo más por diversión que por otra cosa. Hace dos temporadas, Andrea decidió tomarselo más en serio. Su padre, Pedro Lecue, se sacó el título de entrenador nacional y comenzó a dirigir los pasos deportivos de su hija. En estos dos años esta velocista ha tenido una gran progresión. Algunos de sus logros en esta última campaña han sido el título de campeona de Cantabria de 100 m.l.; el ascenso a División de Honor con el equipo femenino Aseficán-Piélagos, y hacer la marca mínima para participar en el Nacional absoluto.

-¿Cuántos segundos le separan de Asafa Powell?

-Uff. No sé. Creo que unos tres ¿no? Yo tengo 12.40 y él creo que nueve setenta y algo -9.74-, así que algo menos de tres segundos, que son un mundo.

-Seguro que si fuera de color correría más deprisa.

-Pues seguro. Los que saben de esto dicen que biológicamente las personas negras son más aptas para la velocidad. Pero de todas maneras, los blancos están empezando a aparecer en la velocidad de élite.

-Pues yo no he visto ninguna española en una final de 100 metros en un Mundial.

-Ni lo verás. Va a pasar mucho tiempo para que esto ocurra, y no es que sea pesimista sino que soy realista.

-Después de conocer el dopaje de Marion Jones, ¿se le ha caído el mito?

-De pequeña la vi correr y hasta hace poco tiempo pensaba lo mucho lo que me gustaría correr de esa manera. Pero desde que leí la noticia de su dopaje, sí que un poco se me ha caído la leyenda.

-Dentro del atletismo, ¿por qué a usted le dio por ir más deprisa en vez de intentar llegar más alto o ser más fuerte?

-Porque yo soy muy chiquitina y siempre me han dicho que era muy rápida corriendo. Por eso me decidí por la velocidad. Luego, poco a poco, he ido mejorando mis marcas y en este último año he dado el salto más significativo. Eso también me ha animado a seguir en esta especialidad.

-¿Qué piensa cuando ve correr un maratón?

-Sufro. Yo seguramente no podría correr esa distancia en la vida. Incluso una prueba de medio fondo sería para mí terrible.

-Con la edad, las mediofondistas acaban haciendo fondo. Las velocistas, ¿en qué se reconvierten?

-A medida que pasan los años, la gran mayoría suele subir de distancia. Pueden llegar a hacer 400 o incluso más distancia, pero en mi caso llegar a los 400 sería mucho.

-¿Qué le ha dado el atletismo y qué le ha quitado?

-Me ha dado muchas alegrías; me ha hecho comprender que el esfuerzo siempre vale la pena; me ha hecho conocer gente que de otra manera jamás hubiese conocido; y me ha permitido pasar muy buenos momentos en competiciones. Lo que me ha quitado es tiempo para estar de fiesta con amigos. Pero al final compensa.

-¿Cómo se entrena una velocista? ¿Qué músculos son los que más interesan?

-Una velocista tiene que tener sobre todo unas piernas con garantías y potenciar mucho los cuádriceps para una mayor impulsión. También con los abdominales nos meten mucha caña.

-¿Cuanto más espera bajar su marca?

-Eso es muy complicado. Si sigo en el atletismo y sigo haciendo velocidad, en unos cuantos años me gustaría estar en 11.50 o menos, que es más o menos en lo que está ahora el récord de España. Por soñar que no quede.

-Cuando va a correr una prueba, ¿tiene alguna manía o superstición?

-Antes de ponerme en los tacos me ato muy fuerte los cordones de las zapatillas, me aprieto la coleta y visualizo bien el final de la recta.

-Por último, ¿es usted tan rápida para todo?

-Ja, ja, ja. Para las cosas que merecen la pena me tomo todo el tiempo del mundo.

Extraído de: eldiariomontanes.es

A. L. ERQUICIA / «Sufro cuando veo correr un maratón»