El acusado de apuñalar a otro hombre en Castro Urdiales se declara culpable y dice que se le "fue la pinza"

El acusado de apuñalar a un hombre en mayo de 2016 en Castro Urdiales, pidió perdón por unos hechos que reconoce en parte, pero que no recuerda, y que achacó al efecto del alcohol, las drogas y los medicamentos para un trastorno psicológico que había tomado ese día.

El acusado se enfrenta a una petición de pena de la Fiscalía de 15 años de cárcel por intento de homicidio, lesiones y allanamiento.

En el juicio, celebrado este martes en la Audiencia de Cantabria, los forenses reconocieron que este hombre padece un trastorno adaptativo y de personalidad que puede afectar de forma "leve" a su "imputabilidad", pero recordaron que el informe médico emitido al día siguiente no arrojó una "sobreingesta" de medicamentos.

El agredido, que había tenido una estrecha amistad con el acusado, ambos originarios de Cuba, declaró que su examigo le había amenazado con matarle por considerarle responsable de su divorcio (le acusó de haber mantenido una relación con su mujer).

"Me dijo que me iba a hacer 'tiritas'", en "varias ocasiones", explicó.

Al inicio de su declaración de este martes, el acusado se declaró culpable, aunque aseguró que los hechos "no son conforme" a como se relataron y añadió que no recuerda lo que pasó.

Según afirmó, solo recuerda que llegó al edificio donde vive el agredido, y donde él estuvo viviendo un tiempo, para recoger la correspondencia que seguía recibiendo allí. Luego no se acuerda de nada más hasta el día siguiente, cuando un amigo lo llevó a Santander y fue atendido en el Hospital Valdecilla.

Relató que fue trasladado al hospital en ambulancia desde la calle Vargas porque se encontraba "mal" por los efectos del alcohol, el blister entero de antidepresivos que se había tomado y de los dos "porros" (cigarros de marihuana) que había fumado la tarde del día anterior, antes de que ocurriesen los hechos.

"Me puse a tomar cervezas y se me fue la pinza", alegó el acusado, que al principio de su declaración se mostró "muy arrepentido del daño causado". "Lo siento mucho y pido que me perdonen. No era consciente", apostilló este hombre, que declaró este martes medicado.

Los forenses precisaron que el agredido sufrió dos heridas superficiales, una más profunda, sin que corriera peligro su vida, y aseguraron que, aunque el acusado sufre un trastorno psicológico, este solo puede afectar de forma "leve" sus facultades volitivas porque "sabe lo que hace y cuándo ocurre".

De hecho, indicaron que cuando se entrevistaron con él les hizo un relato "estructurado" y "bastante lógico y claro" de lo que ocurrió ese día y les explicó que tenía el cuchillo "para suicidarse", aunque les añadió que "oía cosas malas" como "suicídale o mátale", detallaron.

Después, el agredido aseguró que el acusado fue a su casa a hacer "el mayor daño posible", porque tenía a toda su familia "entre ceja y ceja", y señaló que se salvó de que las cuchilladas fueran más graves porque llevaba una chamarra que le "protegía". "Toma hijo de puta", relató que le dijo el acusado mientras le atacaba con el cuchillo.

Su hermano, al igual que otros miembros de esta familia presentes en la vivienda cuando ocurrieron los hechos, aseguró que el acusado no olía a alcohol, sino que estaba "normal". La hija recordó que, cuando se cruzó con él en las escaleras en el momento que huía después del apuñalamiento, le dijo: "se la tenía que cobrar a tu padre".

El Ministerio Fiscal mantuvo su petición de pena para el acusado que incluye diez años de libertad vigilada, así como 27 de alejamiento del hombre que pretendía matar y 15 de su hermano, y una indemnización de más de 17.500 euros para estos dos hombres por las lesiones, secuelas y el perjuicio estético que sufrieron.

NOTICIA EXTERNA

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