Avistadas medusas en la playa de Ostende, se mantiene la bandera amarilla

El servicio de Salvamento y Socorrismo en Playas de Ostende (Castro Urdiales) ha avisado de la presencia de dos ejemplares en ese arenal, mientras que efectivos de la embarcación Salvamar, de Salvamento Marítimo, han avistado otros tres entre Cabo Quejo e Isla, aunque en esta ocasión estaban más alejados de la orilla.
Una joven de 18 años ha tenido que ser atendida en la playa de Isla por la picadura de un pólipo, una especie semejante a la medusa, denominada carabela portuguesa (Phisalia phisalis), cuyos primeros ejemplares fueron avistados ayer en el Parque Natural de Oyambre. De momento es el único incidente del que ha tenido constancia el Servicio de Emergencias 112 del Gobierno de Cantabria, aunque se han avistado más ejemplares en otros puntos del litoral cántabro.

Según informó la Dirección General de Protección Civil del Gobierno de Cantabria en nota de prensa, la joven atendida en Isla ha sufrido la picadura en un muslo y le ha producido un fuerte sarpullido de aproximadamente veinte centímetros de longitud.

Las direcciones generales de Biodiversidad y Protección Civil continuarán con las labores de rastreo, a las que hoy se ha sumado el helicóptero del Gobierno de Cantabria que ha sobrevolado el litoral cántabro. Estas medidas se llevan a cabo con carácter preventivo para garantizar la seguridad de los bañistas.

PHISALIA PHISALIS

Aunque la picadura de esta especie se traduce, en la mayoría de los casos, en una inflamación con dolor de distinta intensidad y quemaduras de cierta consideración, esta especie representa un riesgo potencial para aquellas personas que resultan ser sensibles a su toxina.

La especie, que ya ha sido localizada en otras zonas de la costa Cantábrica, es fácilmente identificable por su flotador púrpura o plateado con matices rojos. Pueden alcanzar los treinta centímetros de tamaño, longitud que, en el caso de sus tentáculos, puede ser de varias decenas de metros.

Son ejemplares que aparecen con relativa frecuencia en las costas del mar Cantábrico arrastradas por el viento. No suelen formar grandes grupos y sólo en casos excepcionales suelen llegar a las playas.

La Dirección General de Protección Civil ha recomendado no manipularlas nunca. En caso de avistar algún ejemplar, se aconseja avisar al personal de los servicios de salvamento y socorrismo en playas o al servicio de Emergencias 112. Para retirarlas es necesario envolverlas con algún material (guantes o bolsa de plástico) que impidan su contacto.


Fuente: cantabriaconfidencial


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