Regreso al pasado en busca de Wolfgang

El joven alemán Wolfgang Hase, desaparecido misteriosamente el pasado día 25 de noviembre en Castro Urdiales -a donde llegó invitado a la boda de un amigo- continúa sin dar señales de vida para desesperación de sus padres, que después de denunciar su desaparición a la Guardia Civil, pedir la colaboración de los castreños y empapelar la villa con el retrato de su hijo, quieren ahora adentrarse en la mente del amigo que acompañaba al chico en la noche de su desaparición en busca de alguna pista que les lleve hasta su paradero.
A situaciones desesperadas, medidas drásticas.

La madre de Wolfgang, Renata, ha pedido al amigo de su hijo que se someta a una regresión hipnótica para ver si, de esta manera, el chico rescata algún detalle de esa «laguna mental» que no le permite recordar algunos momentos de aquella madrugada y en la que la Guardia Civil trató de navegar en un interrogatorio que duró seis horas y que no aportó nada.

Los padres del desaparecido, que hoy se marchan de España, no lo quieren hacer sin reiterar su petición de ayuda a los ciudadanos, a quienes dejan dos teléfonos: el de la Guardia Civil de la localidad (942861146) y el del consulado alemán (942250543).

Extraña desaparición

Wolfgang Hase, de 32 años de edad, llegó el día 25 de noviembre a Castro Urdiales para acudir a la boda de un amigo -también alemán- prevista para el día 26 y a la que no se presentó nunca.

Aunque la Guardia Civil manejó de inicio la hipótesis de que la desaparición hubiese sido voluntaria, la familia de Wolfgang dudó de esta posibilidad. Según dicen, la cuenta bancaria de su hijo no ha registrado ningún movimiento desde entonces.

La madre, Renata, apuntó ayer que la Guardia Civil baraja ahora otra teoría, que pasa porque Wolfgang hubiera sido recogido en un vehículo por una persona -conocida o desconocida- y ya no estuviera en la localidad castreña. Y el padre, Dietrichc, apuntó que su hijo no conocía nadie aquí y que si fue recogido por alguien, «sería un extraño».

Wolfgang fue visto por última vez en un bar de copas llamado 'La Chupitería', situado en la calle La Rúa de la villa. Interrogado por un investigador privado contratado por la familia, el camarero de ese local sólo pudo aportar algún detalle, como que el joven estuvo sólo en el pub 'La Zona'. Allí se pierde el rastro del alemán, un amante del surf que mide 1,85 de estatura, es de complexión normal, tiene el pelo oscuro y rizado y, además de alemán, habla inglés y también francés.

Fuente: eldiariomontanes.es

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