Jesús Gutierrez comenta los detalles del traslado de Conservas Lolín y del centro comercial que se construirá en la parcela

ONDA CERO CASTRO

Conservas Lolín estrenará nueva fábrica en Vallegón en un año, si los plazos se cumplen. La empresa ha adquirido tres parcelas en el polígono de un total de 7.500 metros cuadrados, de los que la superficie neta a construir será 5.600 metros cuadrados.

La nueva conservera mantendrá todos los puestos de trabajos y las líneas de trabajo tanto de anchoa como de túnidos con la moderna maquinaria que trasladarán al nuevo edificio e irá en una sola planta “optimizando muchísimo” el espacio y ahorrando unos 400.000 euros de costes anuales respecto a las actuales instalaciones.

“En Brazomar tenemos 16.000 metros cuadrados en cuatro plantas, muchos de ellos sin utilizar, en una fábrica preciosa pero los tiempos mandan y hay que estar en los cambios”, justificaba Jesús Gutiérrez en relación al traslado que llevan estudiando y tramitando hace varios años y con el que se han “adelantado a los tiempos”, ya que tarde o temprano tendrían que haber traslado su actividad, al estar rodeados de suelo comercial, como también lo va a hacer ASK Chemicals.
El empresario subraya los beneficios que supondrá para Castro este proyecto, que para la Conservera supone un nuevo impulso y una nueva fuerza para seguir en la brecha varias décadas más.

“Fortalecemos los fondos propios de la compañía y también mantenemos los puestos de trabajo”, insistía.
El Ayuntamiento y en general el municipio entero también se van a beneficiar de esta actuación. La salida de Conservas Lolín al polígono supondrá la construcción de un centro comercial y deportivo en la actual fábrica de Brazomar.

Para ello, se tramitarán paralelamente en el Ayuntamiento la correspondiente modificación del Plan general para el cambio de uso de la parcela de productivo a comercial y un convenio urbanístico.

 

CENTRO COMERCIAL

Jesús Gutiérrez nos ha explicado que llevan años estudiando la viabilidad de esta actuación habiendo obtenido datos muy importante sobre la gente que viene a Castro pero también la que compra fuera “por lo que es necesario atraerlos y que se queden aquí”.

El nuevo centro comercial se levantaría en una superficie de 6.500 metros cuadrados y crearía cerca de un centenar de puestos de trabajo.

Las alineaciones de la parcela se modifican para permitir la construcción del centro que mantendrá también el edificio de la conservera.

En las dos primeras plantas se instalará la zona comercial con dos supermercados y una media docena del ramo electrónico, textil, accesorios para mascotas y Lolín mantendrá también su presencia en un local.

Jesús Gutiérrez ha explicado que se ha interesado por el espacio comercial “gente de Castro y de fuera” y no ha querido, aún, dar nombres de los contactos de las empresas con las que se están manteniendo conversaciones.

En su opinión, “se va a hacer muy poco daño al comercio de Castro” por el tipo de operadores que se van a establecer en el centro.

En las dos siguientes plantas se habilitará el aparcamiento con capacidad para 280 plazas y en la tercera se abrirá un gimnasio privado de 3.300 metros cuadrados pero también se cederá al Ayuntamiento un espacio de 1.100 metros cuadrados para uso público.

En cuanto a las construcciones anexas al centro se incluye una pasarela peatonal y de bicicletas levadiza que atravesará la rotonda y llegará hasta el túnel de Mioño. “Con dos metros de ancho, partirá desde la zona trasera de la fábrica con un paso levadizo que transcurrirá por Leonardo Rucabado para evitar cruzar la zona de la rotonda que está peligrosa”, nos explicaba. También se construirán nuevas aceras de 8 metros de anchura.

La tramitación urbanística “se está llevando con lupa” por ser concejal en el Ayuntamiento de Castro. Gutiérrez asegura que ha habido máxima transparencia y que los trámites que se están haciendo entran dentro de la legalidad absoluta y niega cualquier trato de favor por parte de los técnicos municipales. Cree también que con esta actuación Castro saldrá más beneficiado que con el convenio de Eroski.

Finalmente, aún está pendiente de decidir si el centro llevará el nombre de Lolín tal y como ha planteado la empresa que ha adquirido la parcela. “Es un orgullo que lleve el nombre de mi padre; creemos que es un reclamo pero también tenemos que ver si tendríamos algún problema con el registro de una segunda marca con ese nombre”.

El empresario ha agradecido al Ayuntamiento la receptividad en el proyecto porque insiste “es bueno para todos”.

 

NOTICIA EXTERNA

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