Un vecino de Castro recuerda la tradición de la fiesta de San Andrés

En Castro Urdiales, como ocurre en casi la totalidad del mundo, existe una persona carismática en la que concurren muchas virtudes que le hacen ingresar en la historia de su propio pueblo debido a que, él mismo, es parte de esa historia, es decir, Valentín López de Berrera, es recopilador de las canciones más tradicionales de Castro Urdiales, es director del Coro Femenino de la Casa del Mar y, al mismo tiempo, es componente de la Coral Santa María de la ciudad; tarjetas de presentación a las que hay que unir que, Valentín, sabe y vive las fiestas tradicionales de Castro Urdiales de una manera singular.

En este sentido y al estar muy cerca la festividad de San Andrés, la fiesta más entrañable por antonomasia de la ciudad, patrón de los pescadores, cuya celebración es el próximo día 30 de noviembre, fecha, además, declarada fiesta local a todos los efectos, Valentín López, la recuerda a través de la siguiente entrevista:

PREGUNTA.- ¿Cómo recuerda esta fiesta?

RESPUESTA.- La conozco prácticamente de toda la vida por que nací en pleno casco viejo de la ciudad. Aunque he sido panadero prácticamente toda mi vida laboral, estoy muy vinculado a las gentes de la mar, mi madre fue ponchonera, mi tío Miguel fue armador del barco 'Natividad' y mi hermano Juanito fue pescador en los barcos de Perales, sin olvidar que cumplí los dos años de la 'mili' en el crucero Hernán Cortés.

P.- ¿Cómo se celebraba esta fiesta en los años de su juventud?

R.- En aquellos años, estoy hablando de hace más de 60 años, éramos muy pobres pero también muy felices, no existían las 'cosillas' que tenemos hoy, todos nos conocíamos, nos queríamos y nos apoyábamos en todo lo que era posible. Recuerdo que el día de San Andrés, a las 8,00 horas, la Banda Municipal de Música realizaba una diana por las principales calles de la ciudad, para luego acudir a la Cofradía, que estaba ubicada en un edificio donde ahora está la Casa del Mar, en la calle Ardigales, para subir a la Misa en honor al Santo a la iglesia de Santa María, precediendo al estandarte de San Andrés, autoridades y vecinos que lo deseaban. Luego la Banda de Música ofrecía un concierto y los más pequeños jugábamos a la trompa en La Plazuela que, lógicamente, no estaba como ahora. En el transcurso de la mañana se celebraban regatas en la bahía, no como ahora de bateles y trainerillas porque no existían, pero sí de botes de los dos tipos que había, de codaste y de estampa; pero lo que más atraía a la gente era la regata de tinas que las prestaban las fábricas de conservas de pescado, en las que era muy difícil llegar a la meta, recuerdo que uno de los grandes expertos y que casi siempre ganaba era Ángel Albo.

P.- En cuanto a la celebración culinaria ¿cómo se celebraba la fiesta?

R.- Pues a la hora de la comida, la familia que era más pudiente económicamente, como podían ser los armadores, comían porrusalda con bacalao, aunque los puerros fueran silvestres tenían buen sabor, o bien unas cocochas que entonces abundaban y no estaban muy caras. Luego en los bares entraban grupos que cantaban muy bien, con mucho gusto y hacían las delicias de los demás clientes, tenían mucha gracia, algo que ahora, desgraciadamente, no abunda. Por la noche llegaba la cena, algo muy especial para todos; cada cual se las arreglaba para poder hacer una cena que se saliera de lo corriente, recuerdo que había un latiguillo que decía “por San Andrés besuguillos tres”, resulta inolvidable lo que ocurría esa noche, las ventanas y balcones, incluso las puertas de acceso a los domicilios, permanecía todo abierto para dar salida al humo que se producía en las cocinas que llegaba a las calles portando aquel olor exquisito que hacía las bocas agua, en ningún domicilio faltaba el chicharro o el besugo, asados.

P.- ¿Qué modificaría o añadiría a esta fiesta?

R.- Creo que hay que dar un empujón a las cosas, sobre todo que cada uno tenga su propia identidad, personalidad, que no sea siempre lo mismo para todos. Afortunadamente este año creo que vamos a tener cosas distintas, bienvenidas sean. Pero muy importante es también, que no tengamos que estar dependiendo del Ayuntamiento, cada uno debemos contribuir con nuestro propio ropero al esplendor de la fiesta.

Extraído de: elalerta.com

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