Print this page

Otro Castro Es Posible dice que el aparcamiento de Amestoy es un error

En este comunicado la Asociación Ciudadana se lamenta de la falta de planificación global de los aparcamientos y del tráfico rodadao, de la inexistente participación ciudadana en este proyecto, y de los daños que se van a producir en zonas como la Plazuela y el entorno de la Dársena. Otro castro dice que este aparcamiento puede ser un foco de atracción al centro de la ciudad de mayor tráfico en contra de las tendencias de otras ciudades que apuestan por hacer aparcamientos disuasorios en la entrada de la ciudad, peatonalizar los centros, potenciar el transporte urbano y el uso de la bicicleta, permitiendo con ello una ciudad más sostenible.

Se reproduce el texto de este comunicado:
Comunicado

EL PARKING EN LOS JARDINES DE AMESTOY
Y LAS OPORTUNIDADES PERDIDAS

Aunque esta es una batalla, para nosotros, perdida de antemano, nos sentimos en la obligación de transmitir a la opinión pública nuestra opinión y nuestra inquietud sobre la que parece inminente construcción del aparcamiento subterráneo en el Parque de Amestoy.

Vaya por delante que nuestra asociación no se opone a la construcción de un aparcamiento subterráneo, a lo que nos oponemos es a su ubicación en el Muelle de Amestoy y en la Avenida de la Constitución, justamente en el centro histórico del casco urbano de Castro. Y nos oponemos a esta ubicación no precisamente para aguar la fiesta de nadie, sino porque creemos que es un error. Pero errores como éste no son producto de la casualidad, sino que responden a un criterio, el del Gobierno de Cantabria, y el de un Ayuntamiento y grupos políticos, permeables a intereses económicos en los que prima el negocio sobre cualquier otra consideración; y el negocio es tráfico urbano hacia el centro de ávidos conductores que van a pagar por tener su coche lo más cerca posible de su casa, de su restaurante, de su paseo; y el negocio es construir un volumétrico aparcadero de 911 plazas; y el negocio es una concesión administrativa… Y como todo negocio traerá beneficios importantes para algún empresario, y es posible que repercuta favorablemente en alguna actividad económica, razón que hace que la mayor parte de los ciudadanos entiendan que tener un parking en el centro de Castro sea factor de calidad de vida. Pero sabido es que de tales beneficios habrá que detraer algunos costes, y de esto es de lo que vamos hablar, entendiendo que sobre esta cuestión, como sobre otras tantas, hay demasiado silencio, demasiado consentimiento, amén, amén, amén.

La primera reflexión sobre la que queremos llamar la atención es el hecho de que este proyecto, está haciendo olvidar otros. O peor aún, lo que significa este proyecto es que se prescinde de la necesidad de planificar los aparcamientos y el tráfico urbano. Decimos esto porque quizás, el Aparcamiento de Amestoy no hubiera sido la consecuencia necesaria de una correcta planificación del tráfico y aparcamientos en Castro Urdiales. Y esto es grave. Se ha priorizado una determinada obra, de gran envergadura, sobre la necesidad de ordenar, de planificar. Quizás, si se hubiera planificado, el resultado más amable para mejorar el tráfico y las necesidades de aparcamiento, hubiera señalado la ubicación de uno o varios aparcamientos en las afueras de la ciudad. Observamos, como se desprecian oportunidades, como la de hacer un aparcamiento bajo las instalaciones deportivas de Brazomar, o en la zona de Rucabado, o en Urdiales. A buen seguro que una correcta planificación hubiera previsto otro tipo de medidas necesarias como el fomento del transporte público y de la circulación en bicicleta. Y también, por razones que tienen que ver con el desarrollo sostenible, se habría previsto un futuro en el que primara la peatonalización del casco urbano frente al uso desmedido del coche. Es así como nosotros entendemos la calidad de vida.

La segunda reflexión, tiene que ver con el proyecto en sí mismo. ¿De qué proyecto estamos hablando? Hace un par de años pudimos ver una maqueta del Puerto Deportivo en la que se atisbaba el anteproyecto de Aparcamiento de Amestoy, y en la que observamos como elemento positivo, todo hay que decirlo, la peatonalización de la Avenida de la Constitución y el Muelle de Amestoy que se convertirán en un gran espacio público al menos en su superficie. Pero en este anteproyecto aparecían aspectos muy preocupantes, como la rotonda de la Plazuela, y la afección de tráfico sobre el espacio de la Dársena. No sabemos si estos aspectos han sido corregidos, y no lo sabemos porque la información sobre este proyecto es inexistente; ni Ayuntamiento, ni Gobierno de Cantabria, en esta era digital que vivimos, han considerado colgar de sus webs este proyecto; ni se informa a la opinión pública, ni se consulta a la ciudadanía, ni se divulga un triste plano, y con ello se pierde también la oportunidad de impulsar la participación ciudadana.

Nuestra asociación ya presentó este tipo de alegaciones al anteproyecto de frente marítimo, el gran pastel, en el que se ha incluido este parking. Las contestaciones dadas por la Consejería fueron de un laconismo desesperante. La Consejería nos contestó algo así como que el proyecto de parking no agravará los problemas de tráfico porque “tanto el acceso como la evacuación de vehículos al (o desde el) parking subterráneo se hace mediante rampas que tienen alineaciones coincidentes con las actuales dirección y sentido de la circulación sensiblemente paralela a la orientación Norte-Sur” ¿Se imaginan ustedes que las rampas de acceso tuvieran sentido contrario a la dirección de la circulación? Este tipo de estupideces impregnan la contestación a las alegaciones al anteproyecto de de frente marítimo, y con estas premisas se va a poner en marcha un proyecto que va a costar más de doce millones de euros. Nosotros pensamos que con este aparcamiento se acentúan los problemas de congestión del tráfico que estamos viviendo en estos últimos veranos, y lo creemos porque el aparcamiento va a ser un foco de inducción al tráfico hacia el centro, y con ello de la contaminación por monóxido de carbono, y por exceso de ruido. Lo que funciona en una ciudad articulada sobre el modelo de ensanche no tiene porqué funcionar en una ciudad como Castro, con un centro y un puerto cuyo diseño no puede albergar grandes flujos de tráfico. Otro aspecto no desdeñable para nosotros es la alteración del sustrato, que será en el futuro una gran losa de hormigón incapaz de albergar arbolado de cierto porte, y con ello una pérdida de la calidad ambiental de este espacio. Insistimos, no hay que meter coches en el centro urbano, los coches hay que dejarlos en las afueras de la ciudad, con ello conseguiremos una ciudad más habitable, sobre todo para ancianos, niños, discapacitados y personas con dependencia. Pero, por si acaso estamos equivocados, lo que pedimos es que se planifique el tráfico… Por cierto… ¿qué hay de aquel famoso estudio que se encargó a la Universidad de Cantabria hace dos años?

Si ustedes han leído detenidamente hasta aquí, quizás entiendan ahora mejor nuestra solitaria oposición al Aparcamiento de Amestoy. Algunos seguirán pensando que esto no tiene nada que ver con la sostenibilidad, y que relacionar el parking y el tráfico con el desarrollo sostenible es una tontería, o, en cualquier caso una exageración.

Lamentablemente, cuanto más sabemos sobre las causas del cambio climático más convencidos estamos que buena parte de la solución a este problema está en las ciudades, en reducir drásticamente el consumo de combustibles y carburantes, en buscar alternativas al tráfico urbano.

Ayuntamiento de Castro Urdiales y Gobierno de Cantabria, al frente de unos políticos irreflexivos, y con una oposición con los mismos planteamientos cuando está en el poder, se empeñan en caminar por la dirección contraria a la de otras ciudades que han apostado seriamente por la peatonalización de los centros históricos, para hacerlos más sostenibles. Aquí no, aquí, como en tantas y otras ocasiones, los políticos caminan al lado de los empresarios en la dirección de sacar el mayor aprovechamiento del suelo, pues no olvidemos que el parking de 911 plazas es, sobre todo, un gran negocio para los futuros concesionarios. Aquí hace tiempo que primó la privatización del subsuelo sobre la peatonalización del espacio del Parque. Esa es la razón por la que llevamos diez años esperando a que se “arregle” el Parque. Aquí no hay Parque si no va precedido del negocio. O lo que es lo mismo, el espacio público supeditado al negocio privado. A fin de cuentas, lo que va a pasar con el parking, es la muestra de lo que está pasando con el resto del territorio: el dominio público a merced del interés privado, el espacio supeditado a la especulación urbanística, y el paso del tiempo cargado de oportunidades perdidas.

Asociación Ciudadana OTRO CASTRO ES POSIBLE
20 de septiembre 2006

www.otrocastro.com