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«La agrupación está totalmente saneada», asegura Villasante

La costera del verdel está muy avanzada, se acerca la anchoa y, a través del horizonte, se vislumbra la tan esperada, también, campaña del bonito. Hasta hace tan solo unos meses, la Cofradía castreña atravesaba por una muy deficiente y muy preocupante situación económica, ahora parece que las cosas han cambiado muy sustancialmente y, precisamente, de este cambio, comienza a hablarnos el patrón mayor de la Cofradía, Pablo Villasante Zaballa, a través de la siguiente entrevista.

PREGUNTA.- Una vez vendido el edificio de la antigua lonja ¿cómo se encuentra económicamente en la actualidad la Cofradía con sus nuevas instalaciones?
RESPUESTA.- Tengo que recordar que la venta del anterior edificio supuso desprendernos de la última propiedad que teníamos. Esta venta fue obligada por las fuertes deudas que amenazaban con hacer desaparecer la Cofradía como ente autónomo. Pues bien, una vez realizada, dicha venta, ahora podemos decir que la Cofradía está totalmente saneada, se pagaron todas las deudas, las fuertes y las que no lo eran tanto, y aún nos ha quedado un interesante remanente para, de cara al futuro, no vuelva a pender sobre nosotros aquella espada de Damocles que tanto nos quitó el sueño. Claro está que esto no quiere decir que de ahora en adelante podamos dormir tranquilamente, todo lo contrario, tenemos que seguir trabajando para que esta nueva Lonja sea rentable y no deficitaria como hasta la fecha.

P.- Además de con ese remanente económico existente ¿de qué otros manantiales económicos bebe la Cofradía?
R.- Una vez aclarado que ese remanente económico nos puede servir para, con los ingresos que tenemos, poder ir equiparando los gastos actuales de la Cofradía, pues estamos negociando ese dinero intentando que produzcan unos beneficios que con los ingresos que actualmente tenemos, aunque no son suficientes, pues dilatar en los años que se pueda el mantenimiento de la nueva lonja. Es decir, de momento equiparar gastos e ingresos y si se producen deudas que sean las mínimas posibles.

P.- ¿Se está trabajando para atraer las embarcaciones para que vengan a vender a Castro?
R.- Debemos comenzar por las de nuestro propio puerto que debido a las características que tienen, en especial que son muy pequeñas, la autonomía que tienen es reducida, por ello, está dividida en dos puertos, Santoña y Colindres porque, actualmente, para llegar a la zona de captura del verdel están empleando aproximadamente 2 horas saliendo de estos dos puertos, al encontrarse la pesca a la altura de Santander. Si salieran de Castro, tendríamos que añadir, a este tiempo, 1,5 horas más prácticamente, razón fundamental para no tener la base aquí. Hace años la pesca se realizaba a la altura de Castro Verde, Cabo Villano, Machichaco, etc. Entonces la distancia era mucho más corta viniendo a vender a Castro.

P.- A pesar de estas anomalías ¿qué se le ofrece, como atractivo, a las embarcaciones de fuera para que vengan aquí?
R.- Actualmente podemos asegurar que tenemos unas instalaciones iguales, o incluso mejores, que otras cofradías. Así como en la campaña del verdel, reconozco, insisto, que tenemos desventajas, no ocurre así en la campaña del bonito y, a pesar de todo, sigamos haciendo las ventas en otros puertos debido a que, incomprensiblemente, se continúa diciendo, por ejemplo, que los precios en Santoña son superiores a los nuestros, en este sentido puedo decir que el precio en el tamaño pequeño del bonito venir a Castro tiene bastante diferencia en precio, aquí se paga menos. Pero la media del bonito que se vendió en Castro la pasada temporada ha sido igual en unos casos y mucho mayor en otros, tanto con Santoña como con Colindres. Esta mentalidad es la que estamos intentando cambiar. Yo, por lo menos, he realizado todas las gestiones posibles con fresqueros y demás y me dicen que ellos quisieran realizarlo todo en el puerto de Santoña. Si no quedase otro remedio, las embarcaciones de Castro, por las características que tienen, que es pesca fresca de días, no tendrían más remedio que venir a nuestro puerto. Entonces ¿qué pasa?, que eso lo tienen que decidir las mismas embarcaciones, los armadores. Se trata de un proceso que será largo, sobre todo cuando llevamos muchos años teniendo que salir fuera a vender y ello, en ocasiones, crea ciertos hábitos muy difíciles de erradicar. Pero yo haré lo posible para que, de momento, las embarcaciones boniteras vengan a casa.

P.- Cuando comenzó a construir la nueva lonja, hubo muchas promesas, por parte de armadores, de venir a vender a Castro; ¿hasta qué punto se han cumplido?
R.- Recientemente he leído unas declaraciones de un patrón mayor de Castro, en las que dice que aquí no vienen a vender barcos forasteros porque no hemos hecho las gestiones necesarias por medio de cartas. Pero qué cartas vamos a enviar si, primero, nos tenemos que comprometer los de casa a venir a nuestro puerto a vender. Con este plan ¿qué aspiraciones podemos tener? Si no venimos los de casa, a pesar de tener las mejores instalaciones, un amplio muelle de carga y descarga, grúas, lonja amplia, cámaras congeladoras, hielo en abundancia. Antes carecíamos de todo y ahora ¿qué? Lo que está claro es que para mantener estas instalaciones es necesario ingresar un mínimo de 1,8 millones de euros anuales (300 millones de lasa antiguas pesetas). O podríamos hacer con los barcos que actualmente tenemos pero siempre y cuando vengan a vender aquí, porque de esos 1,8 millones de euros el 5% sería para la Cofradía, lo que supondrían 90.000 euros (15 millones de las antiguas pesetas) que, junto con lo que aquí se obtiene en otros conceptos y la subvención de la Consejería de Pesca, llegar íamos a esos 240.000 euros (20 millones de las antiguas pesetas) que suponen el mantenimiento de las instalaciones.

Extraído de: eldiarioalerta.com