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Las modificaciones ilegales del 'Nuevo Pilín' causaron el naufragio del barco

El naufragio del buque pesquero 'Nuevo Pilín', que se hundió el 19 de noviembre de 2004 con cinco tripulantes a bordo, se debió, entre otras causas, a varias modificaciones que se realizaron en el barco sin los permisos oficiales y que redujeron la estabilidad de la nave. Así lo indica el informe de la dirección general de la Marina Mercante sobre el accidente, según la información que facilitó ayer la Cadena Ser.
El buque pesquero 'Nuevo Pilín', con base en el puerto cántabro de Santoña, naufragó el 19 de noviembre de 2004 en aguas del Cantábrico con cinco tripulantes. Tres perecieron a bordo y otros dos se dieron por desaparecidos. Los cadáveres de dos de los tripulantes se recuperaron del mar, el otro se rescató de los restos del barco.

Según el informe del accidente elaborado de la Dirección General de la Marina Mercante, el vuelco del pesquero se debió, entre otras causas, a los trabajos que se realizaron en el barco sin los permisos oficiales y que redujeron la estabilidad de la nave.

Entre las modificaciones que se hicieron en el barco y que resultaron fatales, el informe de Marina Mercante señala la sustitución de la barandilla original de la cubierta por un cerramiento más pesado, que añadió una tonelada y media a la proa del pesquero. Para que se diera de paso esa estructura se exigía una prueba de estabilidad, que nunca se realizó.

Sin lastre

También se eliminaron dos toneladas del lastre del buque sin permiso oficial. Estos cambios originaron, según el informe, que el buque incumpliese «ampliamente» los criterios de estabilidad. Además, cuando volvía de faenar, rumbo a Santoña, y teniendo en cuenta las condiciones del mar, el 'Nuevo Pilín', asegura el informe, navegaba a una «velocidad inadecuada» y con el casco más sumergido de lo razonable debido a la carga que llevaba.

Tras el accidente, se comprobó que se había reducido en más de dos tercios la capacidad de los conductos de desagüe, lo que añadió más inestabilidad al buque cuando, durante la navegación, el agua entraba en cubierta.

Hipótesis

Días después del sucesos, se barajaron distintas hipótesis sobre el origen del siniestro: un golpe de mar, una colisión contra un contenedor... pero entonces la investigación apuntó a que una vía de agua a través de una avería en el sistema de refrigeración pudo ser la causa del accidente. Según esa hipótesis, el fallo que desencadenó la catástrofe se originó en una de las válvulas o filtros por donde el agua salada entra en el barco para enfriar el motor.

Los expertos marinos creyeron que el patrón, Elías Gallego, no se percató del problema porque el piloto de alarma en cubierta no funcionó, y por eso no lanzó un SOS ni se comunicó con la torre de Salvamento Marítimo. Al llenarse de agua las sentinas, el pesquero se habría escorado. Los barcos suelen colocarse en esta posición de forma habitual a lo largo de una travesía y el capitán debió creer que podría controlar la situación hasta llegar a puerto.

El motor seguía funcionando y apenas les restaba una hora y media para arribar a tierra, en Santoña. Eran alrededor de las 5.30 horas de la madrugada y en ese momento navegaban frente al Superpuerto de Bilbao, así que su primera decisión pudo ser la de despertar a los cinco miembros de la tripulación que en ese momento probablemente dormían. Esto explicaría el hecho de que ninguno de los marineros apareciera en el interior de los camarotes y sólo él estuviera en la cabina.

Fuente: eldiariomontanes.es

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