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Nadal, Dkojovic y Federer afrontan la decisión más difícil

El regreso del tenis está cada vez más cerca tras el parón mundial por el covid-19. Los artistas de la raqueta viven un verano diferente, a modo de preparación, de cara a la temporada de tenis para la segunda mitad de 2020.

La capital de Estados Unidos, Washington, abrirá el curso tenístico con la celebración de un ATP 500 en la que se espera, acudirán algunos de los mejores tenistas de la ATP. Servirá de inicio para la preparación del circuito de pista dura que tendrá su primer gran torneo en el Master 1000 de Cincinnati, una cita que está señalada en el calendario para la mayoría de jugadores. No es un torneo menor y la pelea por este triunfo estará muy competida, aunque si bien es una realidad que el torneo de Cincinnati servirá de preparatorio para el Gran Slam de Nueva York. El US Open se disputará entre el 31 de agosto y el 13 de septiembre; y no hay riesgo de que se aplace.

La duda está en saber si se este torneo, el cuarto y último grande de cada temporada, se celebrará con público o a puerta cerrada. Aún está en el aire la presencia de los tres grandes; Rafa Nadal, Novak Djokovic y Roger Federer debido a que un mes después se celebra Roland Garros. El mallorquín defiende título mientras que el serbio sueña con lograr su cuarto título e igualar a Nadal en el ranking. Federer, por su parte, tratará de ganar su sexto entorchado en Nueva York y volver a saborear una victoria en un escenario donde no gana desde 2008.

La decisión de los tenistas está entre apostar por la pista dura o reservarse para el tour de tierra batida, un escenario que en el caso de Nadal, siempre ha sido una prioridad. El español es el rey de este terreno, pero quizá está ante una gran oportunidad para volver a triunfar en USA. Si finalmente se decanta por el circuito europeo, previamente a París viajará a Madrid y Roma para los Master 1000. El inicio de Roland Garros está previsto para el 27 de septiembre.

Si la decisión es complicada para Rafa, también lo es para sus principales rivales. El torneo fetiche de Djokovic es Australia, así que la balanza está a la mitad. Su gran talón de aquiles ha sido la cita de París, donde solo ha ganado en una ocasión, por los doce títulos del español. En el US Open le han ido, tradicionalmente, mejor las cosas; aunque en una situación tan atípica como la actual tratar de aventurar un resultado es un error. En el caso de Federer, es evidente que no apostará por los dos circuitos y que arriesgará todas sus posibilidades en un único terreno. Lo ha hecho otros años y esta idea adquiere más fuerza ahora. El suizo lleva once años sin besar la tierra de París y ya ha comentado más de una vez que su sueño es volver a triunfar en la Philippe-Chatrier.