BOXEO/ Nueva victoria de Jon Míguez, esta vez en Miribilla

Cuenta la 'cátedra' boxística que Jon Míguez está llamado a ser el futuro sustituto de Kerman Lejarraga en la división probablemente más competida, la del peso wélter, y de momento sigue fielmente sus pasos.

El púgil del club Okinawa de Castro Urdiales suma sus combates profesionales por victorias, generalmente acompañados con el agradecido subtítulo de ser prácticamente todas ellas por la vía del cloroformo.

 

La velada de MGZ Promotions, celebrada en la noche del viernes en el Frontón Bizkaia de Bilbao, no ha sido una excepción, y el vizcaíno zanjaba en un pis pas su prueba más dura hasta la fecha, la que le enfrentaba al georgiano Zaza Amiradze, quien por cierto venía de noquear a domicilio al sueco Yaffet Amaniel, pagándole con la misma moneda, ya que le mandaba a la lona en el primer asalto sumando su quinta victoria consecutiva en el boxeo de pago.

Tuvo que hacer frente a un zurdo pegador, así que con la guardia cerrada y muy serio Jon esperó su momento agazapado, cuando se le echó encima del cuerpo vio su oportunidad de soltar uno de sus misiles y le enjaretó una mano atrasada en plena 'pera' que lo dejaba muy dañado, por lo que el árbitro optaba por parar la pelea otorgándole un nuevo triunfo.

“The Goodboy”, de escasos 21 años, sigue haciendo soñar en grande a sus seguidores, especialmente a la denominada marea azul castreña (que le ve como un futuro campeón del orbe), con sus cuatro triunfos por KO en cinco peleas y esa mezcla ganadora que incluye la finura del peleador dotado técnicamente con el poderío de los golpes de fuerza de un killer. Sin duda ahí hay madera.
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La noche también ofrecía, aparte del kickboxing y las MMA, el esperado retorno de Ibon Larrinaga, quien encabezaba el cartel del Xtreme Fight Festival V, en el que fue su debut en el peso pluma. El de Romo, que conquistó el pasado año en Francia el título del Mediterráneo del Consejo Mundial de Boxeo del peso supergallo (cediéndolo meses después frente al valenciano Aritz Pardal), subía de categoría tras una terrible anemia y demostró sentirse más cómodo, lo que le permitió ofrecer un rendimiento óptimo.

Ibon peleaba con 59'1 kilos frente al peligroso georgiano Levani Tsiklauri (58.6) a una distancia de 6 asaltos de 3 minutos, el 'visitante' no era un rival cómodo, con un récord de 8-1 (pero sobre todo con un 80% de victorias antes del límite), tiraba muchas manos e iba siempre hacia adelante con una pegada considerable. Con su boxeo escurridizo y usando sus series de tres golpes, entrando y saliendo contragolpeando.

En el quinto asalto el georgiano pegó un golpe antirreglamentario en la nuca al getxotarra después que el árbitro parara, algo que le dejó dañado y necesitó unos minutos para coger aire para poder continuar. Pero en el último round, ya recuperado, Ibon le cazaba a un Tsiklauri, que se fue a tirar con todo, con una mano sorpresiva que lo tiró y le obligó a recibir una cuenta de protección, que le dio la victoria a los puntos.

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