Anselmo Herrero / «Los cuentos contados con afecto ayudan a sonreir»

Cuando escuchamos la palabra cuentacuentos nuestra mente retrocede a la época medieval recordando a aquellos juglares de los que tantas veces hemos oido hablar. A día de hoy todavía existen. Anselmo Herrero, uno de ellos.
-¿Qué es un cuentacuentos?

-Empezamos con una pregunta comprometida. La respuesta teórica es una persona que cuenta cuentos, pero yo creo que es una persona que quiere contar cosas que a él le gustan, que le preocupan y se las quiere contar a los demás y utiliza un poco como disculpa los cuentos que desde hace siglos las personas hemos utilizado para hablar de aquello que a veces no nos atrevemos a hablar directamente.

-Ha tenido una agenda muy apretada este pasado verano...

-Sí, la verdad es que afortunadamente los años de trabajo van dando su resultado y sobre todo en las temporadas fuertes como la primavera con la celebración del Día del Libro, las semanas culturales o el verano con gran cantidad de eventos culturales y fiestas o las navidades, por ejemplo. Afortunadamente, tengo el mismo trabajo en pueblos, colegios y en centros culturales.

-¿Cuál es su repertorio?

-Hay una clave que es leer mucho y escuchar. Yo salgo fuera todo lo que puedo y escucho a muchos compañeros, pero sobre todo leer mucho. De ahí, esas historias que a uno le llegan, muchas veces no sabes porqué, pero te han tocado un poco la fibra. Luego las adaptas a tu manera y las cuentas.

-¿Los cuentos van destinados sólo para los niños?

-No. Los cuentos desde hace siglos se escribían más para los mayores que para los niños, lo que pasa que luego con el tiempo algunas culturas y sobre todo la industria fue un poco adaptando y modificando los cuentos para el público infantil, pero yo creo que los cuentos no tienen edad y sobre todo en muchísimas ocasiones son quizás más útiles para los mayores que para los niños. Lo cierto es que ayudan a los niños a ver el mundo desde la fantasía y a poder interpretar aquellas cosas que ellos muchas veces no saben entender, pero a través de meterse ellos en el mundo de los cuentos son capaces de entender lo que les pasa en la vida real.

-Es actor de doblaje, parece un mundo apasionante.

-Sí, la verdad es que tengo suerte. Hace ya dieciséis años trabajo en un estudio de grabación y ahí seguimos. A veces pasamos por algunas épocas con muchos cambios en los medios audiovisuales. Ya sabes que en este país se han dado muchas vueltas en los últimos años, pero ahí seguimos. Es un trabajo que tengo que reconocer que es apasionante.

-En un día laboral, ¿cuántos personajes puede interpretar?

-A veces varios, depende un poco de las necesidades de producción de la empresa. Nosotros básicamente trabajamos el género documental donde tienes que hacer un papel narrativo y también trabajamos mucho el dibujo animado. En este último te puedes encontrar una gran variedad de personajes, desde niños buenos, traviesos, hasta todo tipo de animales. La gama es variadísima por lo que tienes que jugar con varios registros de voz, de matices en las diferentes personalidades. Esto es lo que hace atractivo el trabajo, aunque si tienes una serie de estas japonesas de quinientos capítulos pues llega un momento que acabas un poco harto del niño japonés que se tira todo el día chillando tipo Shin Chan.

-¿Para qué medios trabaja?

-Sobre todo para Discovery Channel y People and Arts. En dibujos animados haremos todos los años cuarenta o cincuenta series como Shin Chan, Doraemon, las Tortugas Ninja, X-Men o el Delfín Flipper, por ejemplo.

-Además de actor de doblaje ha hecho teatro y cine.

-Me gusta tener experiencias y conocer gente del mundo de la cultura. Por ejemplo, Mario Camus ha estado por Cantabria, por nuestra región, haciendo su última película 'El prado de las estrellas'. Solicitaron en el periódico un casting y me presenté, tomaron nota y de pronto un día me llamaron para hacer un papelito cortito, pero que fue muy bonito. Tuve el enorme placer de estar dos horas una tarde en Ruiloba rodando unas escenas con el chaval protagonista de la película y tuve el placer de ser dirigido por un maestro como Mario Camus y ver como es el rodaje de una película por dentro.

-Usted es un profesional de la voz. ¿Cómo la cuida?

-Lo cierto es que la voz es un tema que daría mucho que hablar. Particularmente yo lo que hago más que cuidarla, es intentar no fastidiarla.

Un amplio repertorio

Anselmo Herrero lleva más de 300 sesiones de cuentacuentos que ha realizado en todo tipo de lugares, desde en bibliotecas, colegios o institutos hasta en polideportivos, ermitas, ayuntamientos, casas rurales o universidades.

Este cuentacuentos lleva quince años trabajando como actor de doblaje y ha impartido cursos de narración oral. Anselmo Herrero lo considera como «un trabajo apasionante». El repertorio de cuentos que utiliza es muy variado. Abarca todos los géneros teniendo en cuenta las diferentes edades del público.

Cuentos maravillosos, tradicionales de Cantabria, participativos, ecológicos, misteriosos, divertidos o solidarios, son parte del repertorio de este profesional en el arte de la lectura. En este sentido, Mancebo considera que «los cuentos contados con afecto ayudan a pensar, a sonreir, a amar, a respetar y a buscar salidas constructivas para un mundo que podemos hacer entre todos».

Extraído de: eldiariomontanes.es

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