Huertos sostenibles... y solidarios

Acelgas, alchachofas, alubias, lechugas, cebollas, patatas, tomates... La parcela ubicada en la parte trasera de la Residencia municipal de ancianos de Castro Urdiales se ha convertido en un huerto ecológico en el que no falta de nada, gracias al trabajo de los alumnos del Taller de Empleo de Agricultura Ecológica.


Desde el pasado mes de abril, los ocho alumnos que integran este taller han trabajado con intensidad para poder conseguir sus primeros 'frutos'.

Hace apenas una semana, recogieron las primeras lechugas que fueron plantadas a primeros de mayo junto a otras variedades de hortalizas. Pese al frío y a las intensas lluvias de los últimos meses, el manto de paja que se puso para proteger los cultivos y el cuidado de los agricultores, está permitiendo que las hortalizas sigan su desarrollo natural, aunque con un crecimiento más lento por la falta de sol.

Uno de los objetivos de este taller es abastecer a los propios ancianos de la Residencia municipal con los productos que se vayan recolectando. Por eso, en un acto simbólico, los alumnos del curso entregaron hace unos días a las monjas de la Residencia, María Oliva (madre superiora) y Concepción, las primeras lechugas recolectadas y algunos manojos de perejil.

La madre superiora no pudo ocultar su satisfacción por esta iniciativa. «Todo el mundo lo ha acogido muy bien en la Residencia. Además, tengo que decir que las lechugas estaban muy ricas. Además de abastecernos, el huerto se ha convertido en un entretenimiento para muchos de los ancianos de la Residencia, que salen a ver cómo cultivan los alumnos del taller».

Por su parte, el concejal de Empleo, Peru Zaballa (PP), asegura que la huerta de la Residencia, además de ser un cultivo con técnicas ecológicas que sirven de aprendizaje a los alumnos, pretende ser también un huerto didáctico. En este sentido, el taller de empleo elabora en la actualidad un sistema de rotulación para que los ancianos y visitantes puedan identificar las especies plantadas. «Cada una de ellas está repartidas en cuadrículas separadas por pasillos, para poder trabajar y observar su crecimiento. El uso de la paja ayuda a controlar la aparición de malas hierbas, por lo que se ahorra tiempo y esfuerzo. Otra función fundamental es que permite regular la temperatura y humedad de la planta», explicó.

El taller está compuesto por ocho alumnos trabajadores que reciben formación teórico-práctica adaptada al programa de formación y empleo del Servicio Cántabro de Empleo, y cofinanciado por el Fondo Social Europeo. Además, se ha puesto en marcha en colaboración con la Concejalía de Industria, Transporte, Empleo, Desarrollo y Personal del Ayuntamiento de Castro.

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