Siete empresas conforman el Mapa de Riesgos Químicos en Cantabria

Siete empresas conforman el Mapa de Riesgos Químicos en Cantabria«No salgas de casa, cierra las puertas y ventanas. Escucha por las emisoras de radio y televisión las instrucciones de las autoridades. No hagas uso de aparatos de ventilación exterior ni calefacción. No vayas a buscar a los niños a la escuela, el profesorado está preparado para actuar. No salgas a la calle hasta que las autoridades declaren el fin de la alerta».

Éstas son algunas de las recomendaciones que habrían de seguir los ciudadanos en caso de una emergencia por un accidente químico cerca de su hogar. Aparecen en el folleto que el Gobierno de Cantabria ha buzoneado en las localidades próximas a donde se ubican determinadas industrias, un impreso que también da cuenta de cuáles son, dónde están y qué sustancias peligrosas fabrican.



En Cantabria son siete industrias. Se trata de Asturiana de Zinc, en Suances; Cepsa y Dynasol, en Marina de Cudeyo; Derivados del Flúor, en Castro Urdiales; Suances y Solvay, en Torrelavega, y Terquisa, en Santander. Alrededor de ellas viven en torno a cien mil personas. Casi todas ellas, no obstante, residen en un área de influencia de varios kilómetros donde la mayor incidencia serían, por ejemplo, picores en los ojos o afecciones de garganta.

Esos cinturones se encuentran delimitados y figuran en el nuevo Mapa de Riesgos de Cantabria, un documento técnico que ya incluye las zonas de riesgo por emergencias en empresas químicas.

Dicho Mapa contribuye a establecer medidas directas para combatir el hipotético peligro químico allí donde se produce, así como a gestionar los medios para contrarrestar sus efectos bien sean contaminantes, tóxicos o inflamables, por ejemplo, en torno a las fábricas.

Desde hace años la denominada 'Directiva Seveso' obliga a las industrias químicas a declarar las sustancias que producen y los peligros potenciales que comportan. Esta normativa europea también las conmina a colaborar con Protección Civil para elaborar un Plan de Emergencias Exterior. En Cantabria, la referida directiva europea afecta a siete empresas químicas.

De todas ellas Protección Civil ya dispone del plano de contingencias, un croquis que ha incorporado al Mapa de Riesgos de Cantabria y que en adelante será la 'biblia' como referencia y consulta en la toma de decisiones en caso de percances químicos en alguna de esas factorías.

Población y círculos

El Mapa de Riesgos, el documento técnico recién aprobado por la Comisión Regional de Protección Civil, incorpora las medidas de valoración del peligro alrededor de las empresas químicas. Toma las factorías como 'punto cero', y a partir de cada una de ellas establece una serie de radios o áreas de riesgo (riesgo grave, riesgo medio, y 'zona perceptible por los sentidos') basados en criterios de seguridad. «Se realiza en función de la probabilidad de que ocurra un suceso», explica José Luis Gochicoa, director general de Protección Civil, «y sirve de ayuda para negociar las situaciones de emergencia y las labores de planificación».

La población estimada que vive en el interior de esos cinturones que rodean a cada una de las siete factorías es de cien mil personas. En la 'zona perceptible por los sentidos' en torno a Solvay residen unos 75.000 habitantes; unas 59.000 alrededor de Sniace y 67.000 a la redonda de Asturiana de Zinc. Buena parte de estas tres poblaciones se solapan unas con otras debido a la proximidad geográfica entre ellas. En el otro extremo estarían los 500 habitantes en el contorno de Derivados del Flúor o los 5.000 en las proximidades de Dynasol y Cepsa. O ninguno en Terquisa.

De aquella cifra, muy pocos habitantese viven dentro del primer cinturón. Gochicoa señala que en ese área de riesgo alto en torno a cada instalación habría un centenar de viviendas. Y que en el interior de la zona perceptible por los sentidos no todos los residentes estarían afectados, pues depende de la cantidad de la sustancia afectada y de las condiciones meteorológicas, especialmente del viento.

De modo que en torno a cada empresa ese plan fija una serie de círculos imaginarios -plasmados en un mapa cartográfico- dentro de los cuales se establecen prioridades en función del peligro que reporte el percance químico.

En el hipotético caso de un accidente real con alguna sustancia química (ver recuadro), significaría que la zona que cubre un radio de entre 200 y 500 metros, según qué producto químico haya encendido la alarma, se convierte en el área de intervención. Desde la sala del 112 se activa el Plan Especial: se establece el protocolo para este tipo de contingencias y envía los medios de intervención directa para que colaboren y refuercen a los internos que dispone cada empresa.

Fuera de esa área se establece una primera zona de riesgo medio, que puede tener un radio hasta de algún kilómetro. En función de la sustancia química y de otros factores, como los meteorológicos, el técnico de guardia del 112 aconseja el tipo de actuación. Avisa al resto de servicios de emergencias y, si fuera preciso, tendría la capacidad de dar la orden de confinamiento para que la población permanezca en sus casas, cierre las puertas y ventanas, y no salga a la calle.

Para hacernos una idea, en el caso de la empresa Solvay, por ejemplo, ese segundo anillo de riesgo alcanzaría alrededor de la fábrica hasta Hinojedo, Mar, Polanco, Barreda, barrio de La Inmobiliaria, Ganzo, Duález y Viveda. Si tomáramos como muestra la factoría de Dynasol, ese círculo imaginario alrededor del foco se establecería por Helechas, Gajano, Heras y parte de Pontejos.

Sonarían entonces dentro de esa zona una serie de sirenas, mientras que Policía, Protección Civil y Guardia Civil avisarían a los ciudadanos mediante megafonía por las calles y barrios de mayor riesgo, al tiempo que se notificarían informaciones a los medios de comunicación.

Un tercer anillo en torno al origen del incidente sería la denominada 'zona perceptible por los sentidos'. Podría tener un radio de tres o cuatro kilómetros. El riesgo físico para las personas no existe, pero sí que determinados sectores de la población pudieran sufrir molestias, como picores en los ojos o de garganta, por ejemplo.

En el caso de Solvay ese radio exterior alcanzaría, según las condiciones meteorológicas, al círculo comprendido entre Suances, Santillana, Reocín, Cartes, Zurita, Salcedo, Cudón y Cuchía. O si hablamos de Dynasol, por ejemplo, abarcaría hasta Pontejos, Santiago, Rubayo y Pedreña.

Accidentes

En los últimos años no se ha registrado en Cantabria ningún percance químico que haya obligado a activar el Plan de Emergencias Exterior. Sí se han dado, no obstante, incidentes que activaron los protocolos internos en algunas de las siete factorías.

Los más recientes, no obstante, se remontan a 2009 y ambas en Dynasol. En marzo hubo un pequeño incendio durante las labores de mantenimiento, que afectó a varios de los trabajadores que realizaban esas labores, y en junio se registró una fuga de butadieno por un escape en una junta, que fue controlada de forma inmediata por los equipos de seguridad de la propia empresa.

Con anterioridad, en marzo de 2008, se produjo un percance químico en Solvay. Siete trabajadores del departamento de electrólisis se vieron afectados por un escape de cloro de unos cinco kilos.


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