viernes. 03.02.2023

Su azarosa vida -acumulaba un amplio historial delictivo- ha acabado de

forma prematura y trágica. Un joven colombiano de 23 años -J. C. R.-,

vinculado a la antigua 'banda del Happy' de Barakaldo, falleció el

jueves después de permanecer diez días en coma a raíz de una pelea que

mantuvo con otros jóvenes en las inmediaciones de la discoteca

Megapolis, ubicada en la calle Zaballa de Barakaldo. La reyerta se

produjo en Nochebuena.
Según las investigaciones realizadas por la Ertzaintza tras el suceso y

a falta de conocer el resultado de la autopsia, la víctima se enfrentó

con un grupo de jóvenes alrededor de los ocho de la mañana del pasado

día 25 de diciembre, según confirmó ayer un portavoz del Departamento

vasco de Interior.


En medio de la refriega, J. C. R., que llevaba una pierna

escayolada por una lesión anterior, recibió un puñetazo en la cara que

le hizo perder el equilibrio. Al caer, se golpeó la cabeza contra el

suelo, según declararon varios testigos. El impacto seco le provocó un

fuerte traumatismo craneoencefálico, indicaron fuentes médicas. El

chico quedó inconsciente -había entrado en coma- y fue trasladado por

una ambulancia hasta el hospital de Cruces, donde fue intervenido de

urgencia y quedó ingresado en la unidad de Reanimación con pronóstico

grave. J. C. R. se debatió durante diez largos días entre la vida y la

muerte, hasta que finalmente sucumbió el pasado jueves.


En libertad


Tras la agresión, agentes de la comisaría de la Ertzaintza en

Sestao abrieron un atestado que derivó el pasado día 27 de diciembre en

la identificación y detención del presunto autor del golpe que dejó al

joven en coma. Se trata de J. C. B., de 27 años y sin antecedentes,

dueño de un bar en la calle Juan de Garay de Barakaldo. Fue arrestado

bajo la acusación de un presunto delito de lesiones y quedó en libertad

después de prestar declaración ante el juez. La muerte de la víctima

cambia la calificación de los hechos y la acusación podría elevarse a

lesiones con resultado de muerte o incluso a homicidio involuntario,

según apuntaron fuentes jurídicas.


El joven inmigrante llegó a España con su madre, procedentes de

Colombia, a los 12 años. Creció en Barakaldo y se unió a una pandilla

juvenil conocida como la 'banda del Happy' por el local en el que se

reunían. Mantuvieron en jaque a la Policía Municipal y a la Ertzaintza

a finales de la década de los 90, hasta que los cabecillas fueron

detenidos en Beasain en 1998. Se les imputaban robos con fuerza en

comercios, de vehículos, tráfico de estupefacientes y extorsiones y

amenazas. Con 23 años, el chico contaba con numerosas detenciones por

distintos delitos, indicaron fuentes policiales. En los últimos años se

había ido a vivir a la localidad cántabra de Castro Urdiales, donde

estaba domiciliado.

Extraído de: elcorreodigital.com

Muere un joven que estaba en coma por una pelea en una discoteca de Barakaldo