viernes. 03.02.2023

Un dispositivo de búsqueda peinó ayer la fachada litoral castreña con

el fin de hallar algún algún rastro de Wolfgang Hase, el alemán de 32

años cuya pista se perdió la noche del 25 de noviembre en la localidad.

Chalotte, hermana de Wolfgang; Christina, la traductora de la familia,

y dos escaladores, -uno de ellos, cuñado del desaparecido-, llegaron a

Castro Urdiales desde Hannover, en Alemania, y con apoyo de los

efectivos de emergencias locales, realizaron una nueva tentativa por

localizar al desaparecido. Guardia Civil, Protección Civil, Bomberos y

Cruz Roja, por mar y tierra, apoyaron el desesperado intento de

localización.



Han transcurrido casi dos meses desde que se perdiera su rastro sin

ninguna pista para seguir. Ayer, desgraciadamente, tampoco hubo

novedad.


La búsqueda comenzó sobre las diez de la mañana en la zona de

Luchana y La Atalaya. Primero a pie, y luego mediante escalada en dos

grutas ocultas en el escarpado terreno cercano al mar. Los dos jóvenes

alemanes se adentraron en las cavidades buscando el cuerpo del

desaparecido siguiendo los indicios aportados por dos videntes

alemanes, contratados por la familia, para intentar ver lo que nadie

sabe: qué pasó con Wolfgang. Ambos coincidieron en sus videncias en que

el desaparecido «cayó en una zona rocosa de la costa, en superficie, y

quedó atrapado con vida varios días, sin poder salir».


Las tareas de búsqueda finalizaban a las 13:00 horas en la playa de

Ostende. Nada, ninguna pista o indicio que pueda aportarse a la

investigación emprendida a los pocos días de su misteriosa

desaparición. Hoy, los familiares de Wolfgang regresan a su país.

Chalotte, la hermana confesaba: «No sabemos ya qué hacer para

encontrarle».


Misterio


A finales de diciembre ya se realizó un amplio dispositivo por la

localidad, en una zona más amplia, desde el castillo-faro y La Atalaya

castreña y hasta la otra punta de la costa: Cotolino y el muelle de Don

Luis. Tampoco sirvió la regresión hipnótica al amigo del alemán y

última persona en verle, ni el detective contratado por los padres de

Wolfgang.


La colaboración ciudadana no ha dado frutos y a pesar de la

difusión en los medios de comunicación, no hubo llamadas. Ni siquiera

se ha encontrado ropa ni ninguna de sus pertenencias.


Wolfgang -1,85 de estatura, pelo oscuro y rizado- llegó el 25 de

noviembre a Castro Urdiales para acudir a la boda de un amigo prevista

para el día 26, a la que ya no acudió. Fue visto por última vez en un

bar de copas castreño llamado 'La Zona'.

Fuente: eldiariomontanes.es

Concluye sin éxito un segundo intento por encontrar a Wolfgang