jueves. 18.04.2024

Otro incendio más en Castro Urdiales. En esta ocasión, el susto se lo llevaron en la noche del pasado miércoles las 42 familias que fueron desalojadas del número 54 de la Urbanización Las Palmeras, situada en la calle Menéndez Pelayo. Un cortocircuito en un alargador se baraja como hipótesis principal del fuego que se originó en el 6º C, habitado por una señora que al llegar a su vivienda de pasear con su perro se encontró con las llamas. No hubo que lamentar daños personales.

«Mi mujer y yo nos pusimos muy nerviosos porque pensábamos que nos íbamos a quedar sin piso. La llamas salían por la venta y llegaban hasta el séptimo e incluso hasta el tejado. ¿Unas llamas terribles!». Jesús Vélez y Blanca Elvira, vecinos del 4º C no olvidarán tan fácilmente este incendio que calificaron como «espectacular». Es una de las 42 familias que tuvieron que pasar la noche fuera de sus hogares. En un primer momento, el Ayuntamiento les trasladó al polideportivo Pachi Torre y de ahí a un hotel de Mioño en el que pernoctaron. En la mañana de ayer, todos los vecinos regresaron a sus domicilios, salvo la inquilina del 6º C cuyo piso quedó completamente calcinado.

El incendio se originó al filo de las once y diez de la noche cuando fueron los propios vecinos los que dieron la voz de la alarma a la Policía Local. Inmediatamente, se puso en marcha el dispositivo de emergencia que contó con la Guardia Civil, los bomberos del Sepisma y los del 112, además de la DYA que se encargó de atender a la inquilina del sexto piso -en estado de nerviosismo- y a otra vecina que se lesionó la muñeca al tropezarse con una manguera de los bomberos. Por cierto, varios de los vecinos se quejaron de que los bomberos de Castro tuvieran que atacar el fuego directamente por la puerta de acceso al no disponer de escalera. «A ver si se estira el Ayuntamiento y les compra una escalera», reclamaba Blanca que, no obstante, añadió que el Consistorio «se había portado muy bien con nosotros». No en vano, fue el propio alcalde, Fernando Muguruza, quien coordinó el realojo de los afectados en el hotel de Mioño.

«Oímos mucho ruido en el piso de arriba y nos asomamos. Fue la vecina del 7º C la que nos alertó de que había fuego en el edificio. Entonces, cogí todo lo que pude, que apenas fue nada, y nos reunimos con todos los vecinos a ver el espectáculo», relataba este matrimonio recuperado del susto y ya en su domicilio al filo de las diez de la mañana. Lo primero que hicieron al llegar fue poner varios cubos y cazuelas para evitar que el agua se filtraba desde el sexto y que se inundara su vivienda. «Nosotros y los del quinto somos los más afectados por el agua que procedía de la extinción del fuego». Del mal, el menos.

El incendio de Díaz Munío, en el recuerdo

Han pasado más de cinco meses desde que las 56 familias de las calles Manuel Díaz Munío y Antonio Burgos tuvieran que desalojar también sus viviendas después que se produjera un incendio en uno de los garaje de la comunidad. En aquella ocasión tampoco hubo que lamentar ningún daño personal.

Después de diez días, las 56 familias regresaban a sus hogares una vez que se rehabilitaran varios pilares afectados. No se ha vuelto a saber nada sobre el origen de ese incendio aunque, como ya se publicó, podría haber sido intencionado.

Extraído de: eldiariomontanes.es

[Ampliación] Susto en la urbanización Las Palmeras