domingo. 25.02.2024

Bomberos, comerciales de El Corté Inglés, mecánicos, camioneros... Los

voluntarios de la Cruz Roja en Castro Urdiales compatibilizan cada día

sus profesiones con la «gratificante» labor de velar por la seguridad y

el bienestar del resto de vecinos del municipio. Desde hace casi un

mes, quince de ellos dedican buena parte de su tiempo libre a ayudar a

los demás. Divididos en cinco grupos de tres personas, vigilan todos

los fines de semana la costa castreña, desde la pedanía de Ontón hasta

Oriñón, supervisados por el centro local de Salvamento Marítimo de

Santurtzi.
Siempre atentos a cualquier incidencia, también aprovechan estas

guardias de 48 horas para practicar rescates e identificar y explorar

las zonas más peligrosas del litoral. Lo hacen a bordo de una

embarcación semirrígida. Y ponen toda su «ilusión y sacrificio» con el

objetivo de estar preparados para cualquier emergencia.


Cuando sólo tenía 12 años, José Ramón Úrculo vio cómo una señora

que paseaba por el puerto sufría un percance. La llegada de una

ambulancia de la Cruz Roja para socorrerla le impresionó. Justo en ese

preciso instante tomó una decisión: él también quería ser voluntario.

Tras 15 años de servicio desinteresado, este auxiliar de enfermería se

ha convertido en uno de los patrones titulados que, junto a dos

socorristas, pone en marcha el dispositivo de vigilancia los viernes, a

las 19.00 horas. Y continúan en el mar, hasta el domingo a las 21.00.

Sus compañeros fijos son el bombero Ignacio García y Eduardo Isla,

chapista, que también es patrón, pero ejerce de socorrista.


Esta iniciativa nació hace un mes con vocación de ampliarse a todos

los días de año. Sin embargo, asumen que haría falta «mucha más gente»

para desarrollar una cobertura tan completa. Por eso, la asamblea local

de la Cruz Roja de Castro invierte tiempo y recursos en formar a nuevos

voluntarios a través de distintos cursillos, como el de socorrismo

acuático, que arrancará el próximo 8 de marzo.


Pero, ¿quién velaba por la seguridad en la costa antes de que estos

ciudadanos de a pie se comprometieran a hacer guardias? ¿Y quién lo

hace entre semana? Hasta el mes pasado eran las bases de Cruz Roja del

Mar de Laredo y Arriluce (Getxo). Desde ahí se atendían los emergencias

los fines de semana. Estos dos puestos, de hecho, aún mantienen la

vigilancia de la zona de Castro Urdiales, de lunes a viernes, ya que

están operativos en todo momento.


Costa «complicada»


Si no surge ninguna emergencia, el equipo dedica los sábados a

«hacer prácticas de navegación y de rescates en costa y acantilados».

Calculan distancias, identifican referencias y marcan en el GPS las

zonas más peligrosas, que en su mayoría se concentran «en Islares». En

cualquier caso, reconocen que la costa castreña siempre ha sido

«complicada». Y es que un elevado número de embarcaciones de recreo se

suma a la gran cantidad de pesqueros que faena con asiduidad en estas

aguas.


En cuanto a los rescates simulados, la tripulación -siempre

compuesta por un patrón y dos socorristas- escoge a uno de sus miembros

para que se tire al agua y haga de víctima. El resto le inmoviliza, le

coloca el collarín, le sube a la embarcación y decide la mejor

estrategia para 'salvarle la vida'. Durante este primer mes, por

fortuna, no han tenido que pasar a los hechos: no ha habido ninguna

incidencia relevante.


Las tareas de Cruz Roja son muy variadas. Lo mismo se remolca un

barco que se da cobertura a competiciones deportivas. Retira maderos

del agua y también rescata a bañistas y pescadores en apuros. Úrculo,

precisamente, señala que ahora comienza una época en la que hay que

extremar la atención. Ahí están los trágicos datos: el año pasado,

entre marzo y julio, dos vizcaínos fallecieron mientras pescaban y un

tercero resultó herido tras caer por una sima de 30 metros en Ontón.



Extraído de: elcorreodigital.com

Voluntarios de la Cruz Roja vigilan el litoral castreño los fines de semana