martes. 23.04.2024

Apoyada en el mostrador de la tienda de moda que regenta en Castro Urdiales, Carmen Amurrio trata de buscar una respuesta, lógica o absurda, al incumplimiento continuado del Convenio Regulador que acordó tras su separación. Su ex marido no paga. Y la empresa en la que trabaja “le ayuda a no pagar”, explica. ¿Por qué? Carmen índica que, a pesar de que el juzgado número1 de Castro Urdiales ha enviado más de una docena de requerimientos a los Templarios S.L. (reconvertida, según sus socios fundadores y según reza en una declaración judicial, en El Faro S.L.), “no le ha retenido nada de la nómina”. “Eso es muy raro”, apostilla. Es ella quién afronta en solitario el reguero de gastos que le dejó su ex pareja en herencia, hipoteca y deudas bancarias de por medio.

Porque ni pensión alimenticia, ni pensión compensatoria, ni el préstamo pedido por ambos para comprar los muebles del hogar conyugal, ni los gastos extraordinarios vinculados a la actividad académica de sus dos hijos. Nada. Su ex pareja no le ingresa ni un solo céntimo de las entregas que quedaron estipuladas en dicho convenio, suscrito en abril de 1998 y ratificado en 2006 y 2007.
 
Por eso, en julio de 2008, y de la mano de un nuevo abogado “que me entiende muy bien”, Carmen Amurrio interpuso una denuncia por desobediencia. La justificación: La empresa en la que trabajaba y trabaja su ex pareja “había hecho caso omiso de los mandamientos judiciales en varias ocasiones”.
 
Y así ha sido hasta la fecha. No ha habido ingreso bancario desde entonces. “Espera”, tercia esta mujer, menuda y fibrosa, “alguna vez ha ingresado algo”. Se refiere así a pagos puntuales, por debajo del valor establecido en el pacto, y registrado en el banco al libre albedrío con su ex pareja como remitente.
 
En la empresa, que en declaración judicial achaca la responsabilidad de los impagos a la gestoría que lleva sus asuntos internos, no hay ni rastro “del deber de colaboración impuesto en el articulo 591 de la LEC (Ley de Enjuiciamiento Civil)”. Cuando el juzgado logró citarles, relata Carmen Amurrio, “se contradecían”. Concretamente, uno de los comparecientes dice que no efectuaron las retenciones “por dejadez”. Más de dos años de dejadez.
 
“No lo aguanto más”
 
Ahora, con el agua al cuello por la crisis, “verás como voy a tener que cerrar la tienda”, Carmen se revela contra una demora que considera, a todas luces, injusta.
 
“No lo aguanto más”. Con la memoria conyugal marcada por las denuncias (orden de alejamiento incluida), Carmen Amurrio dice no está dispuesta a pagar más platos, ni rotos ni enteros, de una historia “que quiere cerrar de una vez por todas”. Ni un duro cuando la peseta estaba vigente, ni un céntimo tras el cambio de moneda. “Pero ahora tengo fuerzas para decir basta”, señala.
 
Carmen conoció a su ahora su ex marido cuando solo contaba 15 años. “Siempre me gustó”. En 1978, contraían matrimonio en Oriñon.
 
Pero según relata con un café entre las manos, desde el inicio se rompió la convivencia. Comenzó interrumpiendo la luna de miel, “y después me aisló”. Carmen dejaba de trabajar bajo la permisa de que “las mujeres casadas no hacían esas cosas”. Según asegura, “me prohibió hacer las mismas cosas que hacíamos de novios”. A pesar del menosprecio y las “amenazas”, Carmen “le quería, le adoraba”.
 
Con el tiempo, y después de tener dos hijos (“son mi amor, con ellos me lo he pasado en grande, en el monte, jugando a los caballitos...”) la vuelta al mundo laboral la ayudó a evadirse. Responsable en el trabajo, ahora es titular de un establecimiento textil en Castro. Pero atraviesa un momento difícil. No puedo afrontar todos los gastos del negocio con soltura. Los impagos de su ex marido y la supuesta colaboración de la empresa en este extremo le resqueman profundamente. Carmen parece haber dado tanto de sí en la vida que nada puede frenarla. “Quiero que mi sueldo sea mío y que ese señor me pague lo que me debe. No permitiré que se cierre mi negocio”, dice. Y en boca, medía sonrisa.
 
Sobreseimiento sin causa
 
El Juzgado numero 1 de Castro, en un auto dictado el 29 de mayo de 2009, “acuerda el sobreseimiento provisional y el archivo de la presente causa”. Esto es, deja en ‘standby’ el procedimiento por desobediencia iniciado por Carmen Amurrio que, a pesar de los pesares no quiere darse por vencida.
 
Está dispuesta a subir montañas más altas que la de los papeles que conforman las diligencias previas iniciadas en 2008. Entiendo que la empresa “hace caso omiso” de los requerimientos. Con las nóminas de su ex marido en la mano, aportadas por la empresa (sin firmar y con la misma fecha en cada una de ellas a pesar de que se refieren a años distintos), considera que el asunto no puede cerrarse. “Quiero llegar hasta el final”, dice. No le importan los anónimos que dice recibir, ni las pintadas. “Voy a por todas”.

Extraído de: EL MUNDO

Una vecina de Castro denuncia el impago continuado de pensiones por su ex marido