sábado. 26.11.2022

Cuenta la leyenda que Andrés y su hermano Pedro estaban pescando en un lago cuando Jesús les llamó y les anunció que les haría «pescadores de hombres». En el Evangelio, el nombre de San Andrés figura entre los cuatro primeros Apóstoles de Jesús. La tradición coloca su muerte en el 30 de noviembre del año 63, bajo el imperio cruel de Nerón, de ahí que esa fecha haya quedado para la posteridad como el día de San Andrés.


En Castro Urdiales, tanto la fecha como el propio santo tienen una importancia especial. Y es que los antepasados de los marineros que ahora forman parte de la cofradía de pescadores del municipio lo eligieron como patrón. Según el estudioso de historia castreña, Javier Garay, esta elección se basó en dos aspectos. De un lado, que sobre el 30 de noviembre comenzaba la campaña del besugo de cuya captura dependía la economía de los castreños y por otro que la primera ermita que se construyó en la ciudad, entre los siglos X y XI, se llamaba precisamente San Andrés, estaba situada en Urdiales y allí acudían los pescadores a pedir al santo una buena captura de besugo. «Se solía decir y se dice ‘por San Andrés, besuguillos tres’», comenta Garay.

Pese a que en Castro, de un modo u otro, siempre se celebró San Andrés, la fiesta, como tal, data aproximadamente de finales del siglo XVI cuando ya existen ordenanzas del rey Felipe II en las que se dice que «los castreños deben celebrar San Andrés». A partir de ahí, la fiesta ha pasado por varias fases. En la primera etapa (hasta mediados del siglo XVII) se iba en procesión hasta la ermita del santo en Urdiales. A partir de la segunda mitad del siglo XVII, la procesión se acortó y sólo llegaba hasta la iglesia de Santa María. Así perduró hasta los últimos años del siglo XIX cuando la festividad, sobre todo en el aspecto más religioso, entró en decadencia si bien la celebración permaneció indemne en los hogares de los pescadores.

Costumbres que perduran

Hoy en día, no sólo los marineros festejan San Andrés en Castro Urdiales, en pocas casas falta el 30 de noviembre una cazuela de caracoles, tradición vinculada a una costumbre de los marineros, que se remonta cuatro siglos atrás como así consta en los escritos. «Con tres días de bandera comenzaba la costera de invierno en San Andrés. Al principio en las bodegas y más tarde en las tabernas el compromiso de los tripulantes con un patrón determinado quedaba sellado comiendo una cazuela de caracoles». Ahora los pescadores no negocian las campañas en los bares, esa tradición se ha perdido pero, la de comer caracoles apunta a perdurar muchos años más.

Extraído de: eldiariomontanes.es

Una tradición ancestral que se remonta al siglo XVI