sábado. 01.04.2023

Castro Urdiales vivió ayer una mañana muy atípica. Muchos de sus

vecinos se 'desayunaron´ con la noticia del atentado, que no pocos

automovilistas conocieron a través de la radio precisamente cuando

circulaban por la autovía A-8, infestada de guardias civiles en los

arcenes.
Aquí, en la villa, los vecinos habían estado comentando un día antes el

atentado cometido por ETA en la sede falangista en Santoña: «Se están

acercando», decían los más pesimistas. Nada hacia presagiar en los

corrillos que, un día después, ayer, otro artefacto explosionaría en la

pedanía de Ontón, hasta donde se acercaron varias autoridades y

numerosos medios de comunicación.

Y esta nueva acción terrorista

fue muy comentada en Castro Urdiales, una villa ayer dividida entre

quienes restaban importancia a lo que había sucedido y se lo tomaban

con calma seguros de que «la situación está controlada» y quienes no lo

tenían claro: «¿Qué miedo!. Nunca creí que ésto fuera a pasar aquí»,

tan cerca de Castro Urdiales, donde el último atentado se produjo hace

20 años.

A las once de la mañana, Ontón se vaciaba de

periodistas, políticos y efectivos de la Guardia Civil, la Policía

Local y los bomberos, devolviendo a la pedanía castreña a la calma

aparente, aunque lo ocurrido horas

antes fue el centro de toda

conversación entre los vecinos, para quienes la actuación de las

Fuerzas de Seguridad fue «brillante y rápida» y generó una sensación de

seguridad entre los habitantes de la zona más oriental de Cantabria.

Con los alrededores colapsados por el tráfico, la villa libraba otra batalla dentro de su propio casco urbano.

Extraído de: eldiariomontanes.es

Una mañana muy atípica en Castro Urdiales