martes. 21.07.2026

Quejas por el estado del equipamiento en la sala de musculación del Peru Zaballa de Castro Urdiales

La situación de la sala de musculación del polideportivo municipal Peru Zaballa vuelve a generar críticas entre sus usuarios. Un vecino de Castro Urdiales, usuario habitual de estas instalaciones deportivas, nos remite una carta en la que denuncia el estado de deterioro, falta de mantenimiento y posibles riesgos para la seguridad que, asegura, presentan varias de las máquinas y equipamientos del gimnasio.

En el escrito, que reproducimos íntegramente a continuación, el usuario relata averías prolongadas sin reparar, material en mal estado y episodios que, según afirma, han llegado a provocar caídas y situaciones de peligro durante el entrenamiento. Asimismo, subraya que el personal del centro traslada las incidencias, pero lamenta la falta de actuación por parte de los responsables de la instalación municipal.

QUEJA SALA MUSCULACIÓN PERU ZABALLA

Como usuario habitual del gimnasio municipal de Castro Urdiales, me veo obligado a denunciar públicamente el lamentable estado de las instalaciones, tanto por su deterioro como por la peligrosidad real e insalubridad que presentan muchas de las máquinas que siguen en uso a diario.

En primer lugar, es una auténtica vergüenza que una máquina principal como la prensa horizontal lleve ya más de dos semanas inutilizada, desde hace dos domingos, sin que se haya reparado ni sustituido, ni se haya dado explicación alguna a los usuarios. Actualmente no se puede utilizar —por lo que no supone un peligro inmediato—, pero sí evidencia una falta absoluta de mantenimiento, previsión y respeto hacia quienes utilizan y pagan este servicio público.

Lo verdaderamente grave es que otras máquinas en muy mal estado sí continúan utilizándose, lo que supone un riesgo evidente para la seguridad de los usuarios. No se trata de una opinión, sino de hechos concretos:
en una ocasión presencié cómo un usuario sufrió una fuerte caída al romperse el cable de una polea mientras la estaba utilizando. Este tipo de averías pueden provocar lesiones graves y demuestran el estado obsoleto y peligroso del equipamiento.

Además, tal y como se aprecia claramente en las fotografías adjuntas:
        •       Muchas almohadillas están completamente destrozadas, algunas sujetas de forma improvisada con cinta americana, algo impropio de una instalación deportiva pública y potencialmente peligroso durante el uso.
        •       La jaca (hack squat) que aparece en las imágenes se rompió mientras estaba siendo utilizada por un usuario, lo que confirma que el riesgo no es teórico, sino real.
        •       Las máquinas son muy antiguas, presentan suciedad acumulada y carecen de un mantenimiento preventivo adecuado.
        •       Las esterillas están rotas, degradadas y desprenden un olor constante a vinagre y humedad, lo que supone una situación claramente insalubre.

Es importante dejar claro que los entrenadores y el personal del gimnasio no tienen culpa de esta situación. Los usuarios hemos hablado con ellos en numerosas ocasiones y dan parte de todas las incidencias y averías que se producen. El problema no es la falta de comunicación ni de voluntad por parte de los trabajadores, sino la falta de respuesta, inversión y actuación por parte de quienes tienen la responsabilidad de gestionar y mantener estas instalaciones.

Estamos hablando de un gimnasio municipal, financiado con dinero público, que debería cumplir unos mínimos de seguridad, higiene y dignidad, más aún tratándose de un espacio donde las personas realizan actividad física y confían su integridad corporal al material disponible.

Resulta profundamente preocupante que el Ayuntamiento permita que una instalación municipal llegue a este nivel de abandono y dejadez, normalizando que:
        •       máquinas básicas estén semanas fuera de servicio,
        •       otras se usen en condiciones peligrosas,
        •       y el material esté remendado de forma chapucera.

Esta denuncia no busca polémica, sino una actuación inmediata y responsable:
        •       Reparación o retirada urgente de las máquinas peligrosas.
        •       Sustitución del material deteriorado.
        •       Un plan real de mantenimiento y limpieza.
        •       Y respeto hacia los usuarios del gimnasio municipal.

La salud y la seguridad de los vecinos de Castro Urdiales no pueden depender de máquinas viejas, cables que se rompen y cinta americana.

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