lunes. 15.04.2024

http://www.clubdarwin.net/sites/clubdarwin.net/files/Mercadona_supera_primera_vez_Carrefour_ventas.jpgEn el municipio riojano de Haro no dan crédito. Cada fin de semana, muchos de los turistas que pasan por esta meca del vino no cargan sus maleteros con caldos de la zona. Muy al contrario, el motivo original que les ha llevado hasta la villa vinícola es un supermercado. Sí, lo han adivinado, el efecto Mercadona provoca peregrinaciones con fieles consumidores en busca de productos básicos de la cesta de la compra que no tienen en su localidad de origen. En su mayoría son vecinos del País Vasco, donde la cadena valenciana no tiene abierto aún ningún establecimiento.

Ante este éxito, la gente de Juan Roig desea repetir la jugada en Castro Urdiales, el primer municipio cántabro que linda con la provincia de Vizcaya.


Mercadona es consciente

de los flujos comerciales de esta turística zona, donde muchos vascos

plantan la toalla y la sombrilla. Y no está de más aprovechar el efecto

magnético de los productos de la marca Deliplus (cremas, geles,

cosméticos...), por los que muchos casi peregrinan a los supermercados

valencianos.

Pero la devoción por Mercadona no es exclusiva de los

vascos, también hay otros puntos de la Península donde se dan casos

singulares. Ocurre por ejemplo en Huelva, capital a la que se desplazan

ciudadanos portugueses para llenar su carrito de la compra con devoción

feligresa. Precisamente, el país vecino parece destinado a ser el próximo mercado natural

en el que la cadena valenciana desembarque, sobre todo una vez que este

totalmente operativo su centro logístico de Villadangos del Páramo, con

el que podría dar cobertura a la zona norte portuguesa.

No hace tanto tiempo, el fenómeno del comprador portugués de fin de semana también tuvo su efecto en El Corte Inglés.

El gigante de la distribución maravilló al consumidor luso durante años

con su concepto de gran bazar, de manera que algunos de sus locales,

sobre todo los de Vigo y Badajoz, eran punto de atracción cada fin de

semana. Ante tales muestras de aceptación, los de Isidoro Álvarez

terminaron abriendo sendos complejos en Oporto y Lisboa, lo que no ha

impedido que en su centro en la capital pacense, por ejemplo, los

productos e indicaciones estén también en portugués.

Más

allá del fenómenos de Haro, o de las invasiones portuguesas de fin de

semana, sorprende cómo los vecinos de Ceuta y Melilla que cruzan el

Estrecho para poner pie un en Cádiz o en Málaga incluyen en su agenda

una visita de rigor al Mercadona de la ciudad. El éxito de los productos

de la valenciana, que tampoco está presenten en las dos ciudades

africanas, no ha escapado a su interés. En este caso, sin embargo,

funciona por el sistema de los recados: ¨Oye, si pasas por un Mercadona no te olvides. Tráeme un…¨.

Mercadona y las peregrinaciones insólitas de fieles para llenar el carrito de la compra