martes. 18.06.2024

Acaban de aterrizar en Castro pero un par de semanas han sido suficientes para que los dos nuevos sacerdotes se hayan integrado en el día a día de la ciudad. Sergio Llata y José María Salazar dejan atrás sus parroquias de Ramales y Reinosa dispuestos a continuar con el trabajo que José Manuel Ortiz y Francisco Blanco realizaron durante dieciséis y ocho años, respectivamente, al frente de la Parroquia de Santa María de la Asunción de Castro Urdiales.

Su primera toma de contacto ha sido positiva. Los nuevos sacerdotes están encantados con la ciudad, con los castreños y con el recibimiento que les han dispensado. «Nos han recibido con mucho cariño por parte de la gente. Las muestras de afecto han sido estupendas. Muchos castreños nos preguntan qué tal estamos, nos dan la bienvenida, nos dicen que si nos falta algo. La acogida ha sido fabulosa», aseguraban el pasado jueves Sergio Llata y José María Salazar en el programa 'Protagonistas Castro Urdiales' de Punto Radio.

Ninguno de los dos esconde que el cambio de parroquias es «imponente». Y es que si Sergio reconoce que él ha pasado de «una realidad muy pequeñita a una realidad que realmente desborda en cuanto a volumen», lo mismo le ocurre a José María. «Venir de cualquier sitio a Castro es cambiar una barbaridad. Castro es la Parroquia más grande de la Diócesis de Santander. El cambio siempre asusta pero con el susto también te acercas con ilusión».

Sorpresa

A Sergio la decisión del obispo de trasladarle a Castro le cogió por sorpresa. «Cuando me llamó realmente me quedé sorprendido. Sin embargo, luego lo acogí con mucha tranquilidad. Sabía que estamos a disposición desde el momento en que somos sacerdotes de donde la Iglesia crea en ese momento conveniente que debemos estar».

Por el contrario, José María sí que sospechaba que este año iba a cambiar de sitio, «pero nunca se me pasó por la imaginación el aterrizar aquí. La realidad que conocía era la del alrededor de Reinosa, Campoo. Cuando don Vicente me pidió que viniera a Castro, por un lado me cogió de sopetón, pero está claro que en nuestra disposición tiene que estar el sí y allá vamos».

Cambios

Preguntados por los cambios que pudieran introducir en la Parroquia castreña, los nuevos sacerdotes aseguran que aún es pronto para hablar de ello. «Creo que la prudencia ordena que cuando uno se hace cargo de una Parroquia que no conoce, de momento, las cosas sigan más o menos igual hasta que sepamos dónde estamos y con lo qué contamos. Ahora estamos en la fase de conocimiento y toma de contacto con todo», decía José María.

No obstante, como se desprende de las palabras de Sergio, no descartan esos cambios. «Lo que nosotros llevamos entre manos y lo que ofrecemos a la gente exige de cada uno un cambio radical, de raíz. Realmente yo creo que lo que nosotros tenemos entre manos es el Evangelio de Jesucristo y ojalá que todo lo que ha sido positivo se potencie en la Parroquia de Santa María de la Asunción y que las cosas mejorables vayan mejorando con nuestro esfuerzo y con la gracia de Dios».

«La iglesia de Santa María es preciosa»

Pero si hay algo que les ha impresionado de Castro Urdiales a los dos nuevos párrocos, sin lugar a dudas, ha sido la iglesia de Santa María de la Asunción. «La iglesia es preciosa. Quizá los castreños estén acostumbrados a verla, pero para mí, que pocas veces había estado en Castro, es realmente bonita», asegura José María, mientras que Sergio asiente con la cabeza.

Lo que ambos sacerdotes tienen claro es su importancia.

«Es una gran responsabilidad porque es un monumento que hay que mantenerlo y además, hay que compaginarlo porque lo primero de todo es un centro de culto, pero también tiene otras connotaciones para lo que es la ciudad, la historia, el arte...», coinciden.

Extaido de: eldiariomontanes.es

«Los castreños nos han recibido con mucho cariño»