jueves. 28.09.2023

Cantabria es, cada día más, una de las comunidades autónomas a descubrir para vivir y trabajar. Durante los últimos 10 años ha experimentado un importante crecimiento que queda reflejado en el censo de población más allá de las voces que, desde el Gobierno regional, defienden la gestión de la Administración. Algo que se opone, y de qué manera, con el comportamiento de la capital cántabra.

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), Cantabria tiene, a uno de enero de 2010, 592.250 habitantes frente a los 589.235 que tuvo en 2008. Este incremento de 3.015 habitantes mantiene la línea seguida por la región a lo largo de los últimos años.

Y es que la política que el Gobierno regional ha seguido en materia de generar empleo, de políticas sociales y de bienestar social han dado sus frutos. Durante la última década no ha dejado de aumentar el número de empadronados en la región, ni siquiera en plena crisis económica.

Desde que el PRC y el PSOE formaron Gobierno en 2003, la población de Cantabria experimentó todos los años un incremento poblacional, llegando cerca de los 10.000 habitantes nuevos en 2007, cuando se produjo un incremento de 9.314 nuevos empadronados respecto al año anterior.

Además, comparando 2003 y 2004, los primeros años de Gobierno, se apreció un incremento de 7.525 habitantes, superior al que se había producido en 2002, cuando se alcanzó la cifra de 549.690 habitantes frente a los 542.275 del año anterior.

Un comportamiento similar se logró durante el 2008, año de comienzo de la crisis, cuando se pasó de 582.138 habitantes durante el 2007 a 589.235, es decir, 7.097 individuos más.

Lento descenso

Este fenómeno de crecimiento -en 10 años se ha aumentado en más de 50.000 habitantes- contrasta con la continua pérdida de vecinos de la ciudad de Santander. Durante el mismo periodo, la capital de la región no sólo no ganó en proporción, sino que perdió 3.642 habitantes.

Sin duda, y observando el comportamiento a nivel regional, la reducción del padrón municipal en Santander se debe a la falta de espacio para vivir o, dicho de otro modo, a la falta de viviendas. La tardanza en la puesta en marcha del famoso PGOU de Santander -aprobado de forma provisional el pasado 23 de diciembre-, así como los retrasos en otro proyecto de viviendas como La Remonta -para el que ha sido necesaria la participación de los gobiernos regional y central-, sin duda han provocado esta salida de vecinos, que prefieren vivir en zonas periféricas y trabajar en la capital.

El descenso de 1.111 personas en el 2009, sin embargo, no supera la importante reducción que se produjo en Santander en 2006, cuando la ciudad perdió 1.127 habitantes; una pérdida, por cierto, que se sumó a la del año anterior, cuando hubo 1.026 habitantes menos.

De hecho, la cifra de 185.231 habitantes en Santander en el año 2000 no se ha vuelto a recuperar en esta década a pesar de los leves atisbos de recuperación poblacional que supusieron los años 2007 y 2008, cuando se aumentó en 500 y 398 personas respectivamente.

Más de 10.000 habitantes

Pero Santander no es la única que ha visto reducido el número de sus habitantes. En realidad, a este descenso cabe unir el de otros importantes núcleos urbanos como el de la segunda gran ciudad de Cantabria, Torrelavega, que en 2009 tuvo una población de 55.888 personas, 59 menos que el año anterior.

Algo similar le ocurre a muchos de los municipios que tienen una población superior a los 10.000 habitantes e inferior a los 50.000. Por ejemplo, Laredo, con 12.378 ciudadanos, perdió el pasado año 213 vecinos.

En menor medida, Reinosa, con 10.277 habitantes, vio reducido su padrón municipal en 30 personas.

Sin embargo, el resto de urbes con altos índices de población vieron aumentados sus censos. Dada su cercanía a las grandes ciudades, y gracias a las buenas conexiones viales existentes en la región, no es descabellado imaginar que el descenso de población en Santander y Torrelavega está íntimamente relacionado con el aumento en otros núcleos urbanos.

Sin ir más lejos, sumando las pérdidas de estas dos ciudades se revela un número cercano a los 1.187 nuevos habitantes que el año pasado tuvo Piélagos, que alcanzó los 21.268.

Además, poblaciones como Santa Cruz de Bezana, Camargo o El Astillero -limítrofes con Santander- también vieron incrementados sus censos en 328, 148 y 185 respectivamente, hasta alcanzar las cifras de 11.607, 31.552 y 17.545 habitantes en el último censo.

Por otro lado, Castro Urdiales, la tercera población más grande de Cantabria con 32.258 ciudadanos, vio incrementado su padrón municipal en cerca de 600 habitantes, el segundo incremento más grande del 2009 en la región.

A todos estos importantes incrementos hay que sumar los de dos núcleos que tuvieron un comportamiento más bien discreto: Los Corrales de Buelna, que aumentó su población en 12 habitantes, y Santoña, que lo hizo en 15.

Menos de 10.000 habitantes

La mayoría de pérdidas en población se produjo en el 2009 en los pueblos y ciudades con menor cantidad de habitantes. De hecho, entre los núcleos con menos de 10.000 habitantes los mayores descensos se produjeron en Cabezón de la Sal, que redujo su población en 50 vecinos y presentó un padrón de 8.322; la Hermandad de Campoo de Suso (46 ciudadanos menos); Valdeolea, que perdió 40 habitantes y tuvo un censo de 1.176, y San Vicente de la Barquera, que con 38 vecinos menos alcanzó los 4.508.

Por contra, los incrementos en los padrones municipales fueron significativamente superiores en esta franja de núcleos urbanos. Así, Polanco vio incrementada su población en 301 hasta los 5.065 habitantes; Entrambasaguas, que con 292 vecinos más alcanzó los 4.253 ciudadanos; Santa María de Cayón (288 empadronados nuevos), que en 2009 tenía una población de 8.814; Bárcena de Cicero, que alcanzó los 3.988 vecinos gracias a un incremento de 204; Castañeda, que a uno de enero de 2010 tenía 2.293 registrados en el padrón municipal, lo que supone un aumento de 172; y Cartes, que incrementó su población en 161 hasta los 5.279 habitantes en 2009.

Comunidad femenina

Una de las curiosidades que presenta el padrón municipal publicado por el INE el pasado jueves es el del reparto de la población entre hombres y mujeres, donde estas últimas se llevan el mayor número en ese incremento de 3.015 habitantes.

Así, en 2009 hubo en Cantabria un total de 289.931 hombres y 302.319 mujeres, lo que supone un incremento de 1.196 y 1.819 respectivamente.

Viendo estos datos, es evidente que la media de los municipios arroja un dividendo a favor del sexo femenino, algo que se aprecia claramente en Santander, la ciudad que más ciudadanos perdió en 2009. 649 hombres frente a 462 mujeres abandonaron la capital cántabra, optando por otra residencia donde vivir de forma permanente.

Otro de los casos más llamativos es el de Torrelavega, cuyo descenso de 59 personas se debió única y exlusivamente a los hombres. Un total de 64 varones dejaron la ciudad, mientras que 5 mujeres se empadronaron durante el pasado año.

Similar fenómeno se da en Castro Urdiales, donde hubo un incremento de 239 varones por 349 mujeres. La diferencia fue aún mayor en Camargo, donde sólo 14 hombres se empadronaron frente a las 134 mujeres que lo hicieron.

En el caso contrario, donde hubo menos mujeres que hombres empadronados, se produce sobre todo en los municipios con menor cantidad de población, si bien El Astillero supone la excepción que confirma la regla -de sus 17.545 habitantes en 2009, 107 son hombres y 78 mujeres empadronadas el pasado año-.

Otros casos son, por ejemplo, el de Bárcena de Cicero, que tuvo 104 varones empadronados frente a 100 mujeres; Cabezón de la Sal, que perdió a 13 hombres y a 37 mujeres; Castañeda, que presentó un censo con 95 hombres y 77 mujeres ‘nuevos’; Colindres (41 hombres frente a 5 mujeres); Marina de Cudeyo, que ganó 34 varones y perdió a una mujer; Ramales de la Victoria (52 frente a 23), o Ribamontán al Monte, con 32 varones más y siete mujeres menos.

La población de Cantabria sigue creciendo, mientras Santander no deja de perder vecinos