lunes. 15.04.2024

Castro Urdiales es uno de los municipios más turísticos de Cantabria, y sus playas uno de sus reclamos más poderosos. Los arenales de Ostende, Arenillas, Dícido y Oriñón coinciden en albergar a los miles de veraneantes que eligen cada año la localidad costera para pasar unos días de descanso. No obstante, la playa de Brazomar, situada en pleno centro del municipio, es la que presenta una mayor afluencia de visitantes por su privilegiado emplazamiento y la calidad de su arena. Sin embargo, este año también destaca por ser la que peor aspecto y mayores carencias presenta.



Por eso, es notable la cantidad de usuarios que denuncia con sorpresa la ausencia de servicios públicos, el insuficiente número de duchas -sólo hay una con varios brazos-, la evidente suciedad y la falta de una rampa en condiciones para el acceso de carritos de bebé, discapacitados y mayores.

La falta de inodoros portátiles no es un hecho sólo en Brazomar, sino que ninguna de las otras cuatro playas, incluido el Solárium, disponen de este servicio elemental. En los alrededores de algunos arenales hay baños públicos fijos, que son incapaces de cubrir la gran demanda y que, en algunos casos, como el del arenal urbano más concurrido, se estropean con frecuencia. Todo ello hace que los baños de los bares de la zona se colapsen día sí y otro también. «La experiencia del año pasado con la empresa que gestionó el mantenimiento de los váteres no fue buena. No presentaban unas condiciones acordes a los niveles de exigencia del Ayuntamiento, por lo que este año prescindimos de poner servicios», justificó el edil de Personal y Obras, Rufino Díaz Helguera.

Trozos de cristal

Otro de los puntos que más indigna a los usuarios de la playa de Brazomar es la suciedad que ha invadido cada palmo de arena. Restos de comida, bolsas de plástico y colillas forman parte indisoluble del paisaje desde el comienzo de la época estival, pero la presencia de trozos de cristal semienterrados convierten en peligrosa la situación. El por qué de tal estampa hay que buscarlo en el desencuentro que mantienen desde hace meses el Ayuntamiento de la localidad costera y la Demarcación de Costas en Cantabria.

De un lado, el Consistorio castreño acusa al organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente de impedirle arreglar la rampa de acceso al arenal, que quedó destrozada por el temporal que azotó buena parte de la costa cántabra el pasado mes de marzo. «Su postura es de un cinismo tremendo. Han venido a arreglar todo el paseo, menos la rampa. Y eso que han visto cómo está. Sin ella los servicios de limpieza no pueden entrar con las máquinas a retirar los cristales ni a limpiar a fondo», argumenta el alcalde, Fernando Muguruza. En esa línea, cabe señalar que varios operarios acceden a la playa todos los días a retirar a mano el grueso de los desperdicios.

Pasarela provisional

Del otro lado, fuentes de la Delegación del Gobierno en Cantabria explican que existe un proyecto de rampa de acceso para discapacitados en Brazomar paralizado a falta de que el Ayuntamiento «remita el acuerdo de cesión de los terrenos» necesario para poder licitar la obra. «No tenía sentido reparar la actual si íbamos a hacer una nueva. No obstante, les dijimos que si lo veían necesario colocaríamos una de madera provisional. Nunca la pidieron», argumentan esas mismas fuentes. El Consistorio reconoce esto último.

Por su parte, Díaz Helguera asegura que el Pleno del Ayuntamiento acordó la cesión de dichos terrenos el pasado mes de abril y que en mayo remitieron los documentos a Costas. Eso sí, les consta que la Demarcación volvió a reclamárselo el 1 de junio, por lo que cabe suponer que, por algún motivo, nunca llegó a su destino. A fin de aclarar y reconducir la situación y de «coordinar las actuaciones de ambas administraciones», el concejal de Obras ha solicitado una reunión oficial con la Demarcación de Costas.

Extraído de: elcorreodigital.com

La falta de servicios en la principal playa de Castro indigna a los bañistas