viernes. 19.04.2024

Con este será ya el quinto año consecutivo que la flota de cerco tiene que parar ante la obligación de la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad para preservar la especie de la anchoa. En el puerto de Castro Urdiales, quedan dos barcos en activo, el Padre José y el Albo Puertas, que ante esta obligación han tenido que parar el pasado día 24. Sus armadores y tripulantes se muestran perplejos, sorprendidos y preocupados porque no saben a ciencia cierta cuanto durará esta parada y si este año tendrán alguna subvención o ayuda por esta obligación de parar, que a la postre les supondrá de nuevo un recorte económico sustancial en sus ingresos anuales.

Dicen tener miedo y estar preocupados porque hasta la fecha ninguna administración se ha puesto en contacto con ellos para informarles de la situación actual. La única información de la que disponen hasta ahora son unas declaraciones en prensa de la ministra, Elena Espinosa, en las que afirmaba que el cierre del caladero conllevaría indemnizaciones por la falta de ingresos que supone la parada para la flota, pero ni se ha hablado de cantidades, ni de cuando se van a cobrar las indemnizaciones si las hubiera.

‘El año pasado lo pasamos bastante mal, llego un momento que no teníamos dinero que entregar a nuestras familias para poder sacar la casa adelante. La subvención del Gobierno Regional la cobramos en noviembre y la del Gobierno Central la hemos cobrado este año en febrero’ nos comentaba Francisco Brazaola, tripulante del Padre José.

El pasado 16 de marzo la Interfederativa del Cantábrico Noroeste remitió un escrito al secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, para pedir una reunión y que les aclaren las "incertidumbres" que tiene actualmente la flota. Por su parte, la Federación cántabra también envió, el 6 de abril, otro escrito al consejero cántabro, Jesús Oria, para pedir igualmente una reunión con el fin de conocer la postura de la Comunidad Autónoma y para solicitarle que haga gestiones con el Ministerio.

Después de todo esto, los pescadores aseguran que ninguna de las administraciones se ha puesto en contacto con ellos, pero seguirán haciendo gestiones porque ‘hay muchas familias que dependen de esta actividad’ y atraviesan actualmente momentos de ‘inquietud porque desconocen las decisiones’ de los responsables pesqueros sobre la situación.

‘No entiendo como a nosotros nos obligan a parar el día 24, y los barcos gallegos y vascos siguen faenando, podíamos estar en la mar al arte, a chicharro o a lo que sea, por lo menos ganaríamos el jornal y tendríamos algo seguro’ nos comentaba otro de los tripulantes del Padre José, Román Ranero, cercano ya a poder jubilarse, pero que aún necesita llevar a su casa algún dinero para poder salir adelante.

Parece ser que la Parada Biológica en un principio puede durar alrededor de 40 días. Después de este tiempo, el Puertas Albo se dedicará durante el verano a la captura del bonito y el Padre José seguirá dedicándose al arte de cerco, sardina, chicharro, caballa o lo que salga, pero mientras tanto, durante estos 40 días, habrá familias que no tengan que llevarse a la boca.

Indignación de los pescadores de cerco ante la nueva Parada Biológica