El sueño de unir Santander y Bilbao por tren rápido vuelve a toparse con un muro: el Ministerio de Transportes ha reconocido que el proyecto completo no es viable económicamente, ya que el coste superaría los 3.900 millones de euros, muy por encima de lo previsto inicialmente (entre 2.450 y 2.950 millones).
El estudio oficial del Corredor Cantábrico-Mediterráneo refleja además que la rentabilidad socioeconómica de la obra caería por debajo del 1%, muy lejos del 3% mínimo exigido por el propio Ministerio para justificar una inversión pública de esta magnitud.
Ante este escenario, el Gobierno central ha optado por volver al inicio y licitar un nuevo estudio de viabilidad por tramos, que se dividirá en tres:
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Bilbao–Castro Urdiales
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Castro Urdiales–Laredo
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Laredo–Santander
Este nuevo planteamiento sitúa a Castro Urdiales como pieza central del futuro tren, al quedar convertido en el punto intermedio estratégico entre las dos capitales. El Ministerio prioriza el tramo Castro Urdiales–Bilbao, por ser el que concentraría una mayor demanda de pasajeros diarios, en un escenario en el cual miles de castreños se desplazan al País Vasco cada día por motivos laborales y educativos.
Sin embargo, esta posibilidad ha encendido las alarmas en el Gobierno de Cantabria. La presidenta autonómica, María José Sáenz de Buruaga (PP), ha advertido que “Cantabria no se conformará con un tercio del prometido tren Santander–Bilbao para que el proyecto se quede solo en uno entre la capital vizcaína y Castro Urdiales o en una prolongación del metro”.
Así, mientras en Cantabria se reclama la obra completa hasta Santander, desde Madrid se insiste en que solo será posible con proyectos parciales, como el inicial Bilbao - Castro, que aseguren un mínimo de viabilidad económica.
Para los vecinos de Castro Urdiales, este cambio de planteamiento puede suponer una ventaja inmediata: ser el primer municipio en beneficiarse de una conexión ferroviaria moderna con Bilbao. Entretanto, tocará esperar al siguiente capítulo del culebrón.
