sábado. 26.11.2022

Si vive en Castro y es de los que reserva los domingos y festivos para enfrascarse en tareas de bricolaje y otras chapuzas domésticas, vaya buscando un hueco para esos menesteres entre semana o los sábados, a partir de las nueve y media de la mañana. Y es que el Ayuntamiento ha prohibido practicar esas pequeñas reparaciones en el hogar durante las fiestas de guardar. Este veto municipal a los 'manitas' viene motivado por las múltiples quejas ciudadanas que se han registrado en los últimos meses en dependencias de la Policía local y la concejalía de Medio Ambiente. «Es inadecuado que un sábado, un domingo o un día de fiesta te despierte un taladro a las siete de la mañana», razonó ayer en el pleno el edil del área, Pedro Quintana.

Hasta ahora, cualquier castreño podía arreglar un enchufe, colgar un cuadro o colocar una estantería cuando quisiera, sin límites horarios ni condiciones. Pero, a la vista de que más de uno se ponía a darle al martillo a horas intempestivas, los responsables municipales han decidido restringir la ejecución de estos 'trabajillos' a los días de labor -de 8.00 a 20.00 horas- y los sábados entre las 9.30 y las 20.00 horas.

Ahora bien, la modificación de la ordenanza de Protección del Medio Ambiente frente a ruidos y vibraciones que el pleno aprobó por unanimidad también afecta a los trabajos de construcción, reparación o derribo de edificios en la vía pública. En estos casos, queda prohibido emplear maquinaria cuyo nivel de emisión sonora «sea superior a 95 decibelios medidos a cinco metros de distancia». Y si fuera imprescindible el uso de aparatos que emitan un ruido superior a ese límite, la obra deberá contar con un permiso municipal expreso. En cualquier caso, nunca podrían sobrepasarse los 110 decibelios.

Dos meses de tregua

Conviene tomar buena nota de estas modificaciones en la normativa municipal, porque las multas pueden llegar a ser muy abultadas. En el caso de los 'manitas', la infracción se considerará leve, lo que conlleva sanciones de «hasta 600 euros». Pero para quienes desobedezcan la ordenanza relativa a obras en la vía pública, podrían alcanzar los 4.200 euros.

Los responsables municipales confían en que estos cambios en la ordenanza llenen el «vacío legal» que existía en materia de ruidos desde la redacción del texto original, aprobado en 2006, y «faciliten» la labor de la guardia urbana,

No obstante, si tenía algún grifo que arreglar, una mesa por montar o un lavabo que desatascar, sepa que la norma no entrará en vigor hasta dentro de, al menos, dos meses.

Extraído de: elcorreodigital.com

El Ayuntamiento de Castro prohíbe realizar tareas de bricolaje y otras chapuzas